EL FUTURO SERÁ DIVERSX O NO SERÁ

EL FUTURO SERÁ DIVERSX O NO SERÁ
CARMEN MARTÍNEZ

Durante días me he debatido sobre la idoneidad de escribir sobre Ciudadanos, sobre el día del Orgullo, y sobre su fatídica relación; he decidido hacerlo porque la reflexión final bien merece estas líneas de protagonismo al numerito demagógico que la formación escenificó el pasado 6 de julio. Vaya por delante que, como norma, rechazo cualquier tipo de mordaza a la libertad de expresión, sin embargo, los cínicos, en política, tampoco sirven para el oficio, al menos en los tiempos que corren, y la provocación como estrategia electoral no suele salir barata. Además, el victimismo obvio y forzado es también absolutamente irresponsable cuando a quien acusas es a un colectivo históricamente vilipendiado que aún hoy debe pelear derechos cotidianos que las personas heterosexuales y binarias damos por asumidos.

Desde que en 1979 cesó la ilegalidad de la homosexualidad en España algunos hemos hecho nuestros deberes con diligencia: aprobando la primera ley de Igualdad, legalizando el matrimonio entre personas del mismo sexo, e impulsando una de las legislaciones autonómicas más progresistas en materia de igualdad de las personas LGTBI. Sin embargo queda mucho trabajo por hacer.

Recientemente he escuchado el testimonio de Bianka Rodríguez, activista y defensora de los derechos humanos de la población trans y personas LGTBI en El Salvador. Esta joven dedica su vida bajo continuas amenazas de muerte a denunciar la violencia estructural que este colectivo sufre. La esperanza de vida de una persona transexual en El Salvador es de 33 años, ella tiene 25...

La manifestación del Orgullo es un día para celebrar los avances que las personas LGTBIQ han conquistado, pero también es de reivindicación y de lucha por el fin de las discriminaciones. Efectivamente es una jornada politizada ¿qué otra cosa podría ser?

Nuestro modelo público y político debe ser éste: la construcción de sociedades donde los individuos se desarrollen libremente con plenitud de derechos. Un mundo donde el género no suponga una sentencia de muerte y mujeres como Bianka Rodríguez puedan, si quieren, cuidar de sus nietxs, como usted y como yo.