FÚTBOL, EVASIÓN O BURBUJA

FÚTBOL, EVASIÓN O BURBUJA
Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

Pelé, Bobby Moore, Osvaldo Ardiles, John Wark, Kevin O'Callaghan... la alineación del equipo que montó Michael Caine contra la Alemania nazi a base de prisioneros de guerra en 'Evasión o victoria' (Victory, John Huston, 1981) era el All Starts del fútbol de finales de la década de los 70. Es verdad que desentonaba Sylvester Stallone, pero el mercado americano manda y, al final, la película acabó por no estar nada mal. La trama era excéntrica pero basada en hechos reales: los alemanes organizan un partido entre una selección internacional de prisioneros y los jugadores de la selección nacional llamados a filas. Al mismo tiempo, los presos plantean una fuga a gran escala que deberá aprovechar el partido, pero la elección entre la libertad y la victoria frente a las tropas de Hitler, aunque sea en el campo, no va a ser una disyuntiva fácil de resolver.

Hoy no hay jugador que se enfrente a un episodio de esta envergadura, pero sí que el deporte rey está acercándose peligrosamente a un precipicio del que puede no haber un plan de fuga que le salve.

Esta semana estrenamos La Liga 2019-2020 con todos los equipos en la parrilla de salida y un gasto conjunto de cerca de 3.500 millones de euros, casi el triple de lo que tiene de presupuesto el gran rival de sus grandes estrellas... el Ministerio de Hacienda, dotado de 1.088,74 millones con las cuentas de 2018, prorrogadas hasta hoy.

El combustible para esta máquina viene en buena medida de la venta de los derechos de televisión para las temporadas de 2019-2020 a 2021-2022 por 3.421 millones, a causa de la competencia entre los aspirantes. Esto sale a unos 1.140 millones por curso a repartir y significa, de media, un 60% de los ingresos de los equipos españoles (aunque en el caso del Valencia CF ronde poco más del 40%). Hay quien habla de teledependencia financiera y no le falta razón, pero ¿rentabiliza este coste el que paga?

El profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, Carlos Santiago-Caballero, estima que los operadores deberían cobrar unos 50 euros mensuales a sus clientes para sostener este desembolso, pero eso no pasa. Realmente el fútbol es el banderín de enganche para vender el resto del paquete, que incluye los datos, llamadas o demás cosas que, te guste o no el fútbol, acaba cubriendo la mosca soltada y después financiará fichajes por cantidades obscenas.

A pesar de ese dinero, Santiago-Caballero advierte que Barcelona y Atlético han estado fichando por casi un 90% de sus ingresos y esta espiral no es sostenible a largo plazo. ¿Y qué pasa entonces? Pues que si sumamos ingresos crecientes, escalada de precios y falta de un retorno real tenemos... ¡una burbuja!

Como saben en todas partes, esto, siempre acaba mal y hay quien está tomando medidas. Así, los aspirantes a televisar la Premier League inglesa llegaron a un acuerdo y este año han rebajado un 14% el desembolso. Si esto ocurriera en el fútbol español, este recorte de ingresos generaría una movida muy gorda aquí... y en Singapur.

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