El fracaso de la estrategia de la crispación

El fracaso de la estrategia de la crispación
Cristian Newman
ALFRED BOIX

¿Qué ha pasado con el voto de la derecha? Entramos de lleno en tiempos de fragmentación política y acabamos analizando el comportamiento electoral de los dos grandes bloques. Tiempos en los que más que hablar de resultados electorales de los partidos debemos empezar a hablar de resultados entre bloques de votos, que es lo que permitirá establecer los gobiernos.

En España, en estas elecciones generales, el voto del bloque de la derecha ha experimentado una gran movilidad interna. Ha mantenido el mismo volumen de apoyo que en las anteriores elecciones generales: en 2016 recibieron el apoyo de 11.129.988 votos y ahora han recibido tan solo 39.000 votos más.

No obstante, el reajuste dentro de este bloque ha sido evidente. El afectado directo ha sido el Partido Popular que ha pasado de representar el 72% del peso de este espacio político a caer hasta un 39%. Su amenaza real radica en estos momentos en que Ciudadanos se encuentra muy cerca de los populares y la extrema derecha de Vox que irrumpe con un peso dentro del bloque del 24%. Un resultado, que puede parecer escaso si atendemos a las expectativas que se establecieron inicialmente. Resumiendo, podríamos decir que los 3,5 millones de votos que pierden los populares los han sumado Ciudadanos y Vox.

Aquí en la Comunitat, en las elecciones autonómicas, los populares también han sufrido un importante reajuste de poder dentro del bloque de la derecha, pasando de representar más de un 67% en 2016 a un 40,3% el pasado 28 de abril.

Es muy probable que los pronosticados movimientos dentro de este espacio electoral, junto con la irrupción de la extrema derecha, expliquen la utilización de la estrategia de la crispación. Solo así se puede entender tanto la coincidencia y la radicalidad de las propuestas de las tres formaciones, así como la variable estrategia que ha mantenido el partido de Rivera al intentar alejarse del centro y, por consiguiente, de cualquier acuerdo con el PSOE.

La pronosticada caída del PP y el consiguiente baile de votos convertían el espacio electoral de los once millones de votos de la derecha en un caladero mucho más interesante. Se abandonó pues la búsqueda del espacio del centro moderado de la sociedad española permitiendo al Partido Socialista ocupar ese espacio.

Basta solo con analizar el eslogan de campaña de los populares, 'Valor seguro', para encontrarnos ante una clara auto-reivindicación frente a la gran fragmentación que se daba por primera vez dentro del arco sociológico de la derecha.

El eslogan trata sin duda de descalificar al partido de Rivera poniendo sobre el tablero político la posibilidad de que éste acabara pactando con el PSOE. La derivada no tardó en producirse y rápidamente Rivera anunciaba un cordón sanitario con los socialistas. Vox por su parte no dudó en acudir a la descalificación y de ahí la famosa frase de «la derechita cobarde».

Ahora Núñez Feijóo afirma que «Vox ha sido el juguete de Sánchez para dividirnos». Parece no recordar las palabras de Rajoy en 2015 cuando afirmaba que aquellas elecciones eran una cuestión de dos -los populares y un novedoso Podemos- donde la estrategia de los populares pasaba claramente por sacar de escena al Partido Socialista.

El PP de Pablo Casado, seriamente debilitado, se enfrenta ahora, en pocos días, a una nueva cita electoral: municipales, europeas, además de doce comunidades autónomas -más Ceuta y Melilla-. Una segunda vuelta que puede ser letal para el liderazgo de Casado al frente del PP. Porque a pesar de ser el partido, de los tres, con mayor implantación municipal, parte con la única esperanza de poder sumar mayorías dentro del bloque de la derecha. De nuevo los pronósticos negativos para los populares en las principales plazas electorales auguran una encarnizada lucha entre los tres partidos de la foto de la plaza de Colon.

¿Qué ocurrirá con el PP tras las elecciones europeas, autonómicas y municipales si vuelven a caer en apoyos como se pronostica en los sondeos electorales? ¿Qué ocurrirá con Casado? ¿Cuánto tardará el PP en recuperar con claridad la hegemonía del bloque de la derecha? ¿Conseguirá Rivera el sorpaso al PP? Es difícil responder a estas cuestiones sobre todo si atendemos la complicada y larga agenda judicial, por los múltiples casos de corrupción, que aún tiene abierta este partido. Tendremos que ver también la evolución de Ciudadanos en estas próximas elecciones, ya que de alcanzar a los populares la crisis de estos últimos podría prolongarse durante muchos años. Probablemente, más de lo que ellos son capaces de imaginar.