El de la foto soy yo en realidad

El retrato anterior cumplirá este verano catorce años; me sigue representando por dentro pero me temo que no por fuera

El de la foto soy yo en realidad
ESTEBAN GONZÁLEZ PONS

Si ustedes me conocen por la cara es posible que hoy crean que era otra persona, aunque si se fijan bien en el nombre descubrirán que no, que soy el mismo, aunque con un semblante evolucionado. Un aplauso para quien se haya dado cuenta: he cambiado la foto con la que firmo esta serie de columnas llamadas 'Una pica en Flandes'. Mejor dicho, la he puesto al día. El retrato anterior cumplirá este verano catorce años; me sigue representando por dentro, pero me temo que no por fuera. Para empezar ya no llevo barba, para seguir tengo menos pelo y mucho más blanco y, por si eso fuera poco, aquella sonrisa llena de ilusión la he sustituido por otra bastante más irónica. También escribo de forma diferente; he renunciado a decir demasiadas cosas apretadas en cada artículo y no gasto tanto en adjetivos y metáforas. De las buenas intenciones con que arranqué sólo me resta la de jamás aburrir a ninguno de mis lectores. Denso, historicista, pícaro, irreverente, puede ser, pero aburrido..., antes muerto.

También he engordado, aunque eso resulta público y notorio. Lo comenta todo el mundo. Es un clamor social. «Esteban se está despeñando por la pendiente sin retorno de la molicie y las blanduras», me llega que cuchichean con decepción mis admiradoras secretas de antaño, que las he tenido. ¿Qué le vamos a hacer? Consecuencia de la edad, pero no sólo por eso. Igual será por la cerveza belga, las salchichas alemanas o el pan francés. ¿Cómo, ¡Dios mío!, evito repetir plato de paella cuando vengo a Valencia los fines de semana? Conque la foto que quito es de jovencito delgado y la que pongo es de maduro rechoncho y feliz. Ya ves.

Estoy valorando hacerme 'realfooder', vamos que ya casi me he hecho, o sea un moderno adscrito a una especie de religión que adora las vainas de soja, el aceite de oliva virgen y el huevo. Un 'realfooder' sólo se alimenta de comida real y es enemigo de la comida procesada. Por ejemplo, para beber agua coge un pimiento, lo corta por arriba y lo utiliza como vaso hasta la cena en que se zampa el pimiento. Así de fácil; basta con llevar todo el día un pimiento en la mano para no derrochar vidrio ni plástico. Queridas lectoras, si adelgazo por esta vía de retorno al prehistórico que me dio sus genes, rejuvenezco y me sale pelazo negro, prometo reponer la foto de guapo que acabo de descolgar. Sin embargo, hoy por hoy, lo honesto es actualizar aquí mi jeta.

Hace cinco años que, por iniciativa de Majo Grimaldo, no me olvido de ella, publico en Las Provincias este diario desde Bruselas para Valencia. Cinco temporadas con una foto que ya tenía nueve cuando empecé. Tocaba no ser presumido y hacer pública la cara de flamenco que se me ha puesto con tanto cielo encapotado y tanto mejillón. He aquí el hombre, aunque ustedes me quieren por lo que escribo ¿no? Descubierta la nueva foto, es la única posibilidad.