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María José Pou
MARÍA JOSÉ POU

Partimos de la base de que la inmigración es uno de los problemas no resueltos en Europa y uno de los grandes asuntos que el mundo tiene que abordar en los próximos años. Es un problema, sobre todo, la mirada miope de los países ricos, incapaces de ver que su crecimiento económico y su disminución demográfica requieren de quienes hoy rechaza. Es un argumento puramente pragmático pero el único que entienden algunas personas; otros vemos el factor humanitario, la tendencia imparable de flujos migratorios en todo el planeta; el cambio climático que empuja a determinadas personas a buscar nuevos territorios -lo viene haciendo desde hace miles de años-, etc. Damos por hecho, también, que es criminal tener a más de un centenar de personas en un barco sin dejarle llegar a puerto o enviándole a un puerto de zona en guerra. Lo que está ocurriendo con el Open Arms no es digno, ni aceptable ni humano. Ahora bien, ver aparecer a Richard Gere no sé si es una buena idea. Siendo como soy una fan indiscutible del actor y de sus causas solidarias, verlo con una camiseta de la ONG y llevando víveres me produjo cierta desazón. Entiendo que es un modo de lograr producir el eco mediático que necesita cualquier hecho como éste. Así se consiguió que el gobierno de Sanchez aceptara recibir al Aquarius en el puerto de Valencia. Sin embargo, me pregunto cómo han conseguido que vaya el actor, al que imagino con una agenda imposible, y no puedo evitar pensar si el retraso en la solución tiene que ver con esta oportunidad mediática, es decir, si se ponen intereses propagandísticos por delante de las necesidades de los afectados. Es una hipótesis rebuscada y vil pero la clave no está en los víveres sino en un puerto en el que reposar. Es la antítesis de 'fotos de las Azores' pero icónica como ellas.