A FLOR DE PIEL

CARLOS PAJUELO

Hay personas con una alta sensibilidad y saltan a cualquier roce físico o psíquico que las altere y cuando sabes quiénes son procuras evitar palabras o gestos que puedan sacarlas de quicio; sucede a menudo que estos seres hipersensibles tienen poca «correa» y esa incontinencia la emplean contra aquellos, que casualidad, que les sirven. Con aquellos considerados por ellos superiores manifiestan silencio y sumisión que, supongo, acumulan para después.

Ayer vi como un individuo soltaba una bronca descomunal, porque a la camarera se le había olvidado limpiar la mesa de algunas pequeñas manchas. La joven, de origen suramericano, al menos eso me parecía a mí, no dijo nada, agachó la cabeza, limpió la mesa, instrumentó una excusa y se retiró. Yo creo que en sus ojos había una mezcla de rabia y frustración. Eso es violencia, eso puede ser a lo mejor xenofobia o simplemente el tipo era un maleducado denota. Falta comprensión y sobra nerviosismo.

Mi compañero Javier Martínez daba cuenta de una pelea entre dos mujeres a cuenta de un patinete y un potencial atropello por una acera a una mujer que salía con su perro de una tienda. Patinetes, perros, ciclistas en fila casi india por las aceras hacen difícil el paso de peatones «normales» una especie que tiende a desaparecer absorbida por la dinámica de los acontecimientos, dicen.

Yo quería hablar con un psicólogo, un sociólogo o un politólogo- todos, con perdón me suenan igual, menos mi amiga Anabel, para preguntarles que opinaban de esta situación de nerviosismo. No se lo he preguntado a nadie, porque yo sospecho que puede haber estreñimiento crónico generalizado, colon irritable universal o divertículos en retención. ¿Cómo llego a esa conclusión? Por la cara del respetable. Es muy difícil ver a gente con un gesto relajado, sonriente, dispuesto a pegar la hebra. El otro día un tipo y una joven quisieron darme un abrazo y yo me negué; había leído que te birlaban la cartera y para evitarlo les dije que si sabían lo que es un herpes. No me abrazaron. Cobardes.