FIERA DE FUEGO CON TOQUE ANTIGUO

MIKEL PAGOLA ERVITI

Les invito a seguirme en esta columna durante los próximos diecinueve días para 'asistir' a la mascletà no ya en primera fila sino desde dentro: desde el mismísimo centro de la plaza del Ayuntamiento. Y no es un decir: visitaré para ustedes el montaje de la disparà, asistido por el pirotécnico del día, antes de que la queme, andando por debajo de las cuerdas que la sostienen, para poder contarles, al día siguiente, cómo y por qué funcionó, sonó y se vivió el disparo de tal o cual manera. Antes de empezar quiero hacerles partícipes de la joya que es el espectáculo de la mascletà: algo genuinamente valenciano, exponente máximo de lo que representa la pólvora para esta tierra. Estos sonidos artísticos (que no 'ruido') realizados con pirotecnia, le dan fama, carácter y, al mismo tiempo, representan su mediterraneidad, vitalidad y trascendencia. Y digo palabras tan serias porque la mascletà es tan bonita como peligrosa. Una fiera de fuego domada por polvoristas. En el caso de ayer por padre e hijo, ambos llamados Pepe Nebot Peñarroja, bajo la atenta mirada de su madre y abuela, doña Vicenta, 'Tica', que fue también pirotécnica. Esta familia de la Vall d'Uixó prendió ayer la mecha del marzo fallero con una parsimoniosa traca valenciana. Todavía sin dejarla terminar inició tres tiempos aéreos clásicos, en el lado norte, de menos a más: goteo lento de truenos, serpentinas de 'truenillos' con pitos, y luego con chicharras (que tienen más sonoridad). Sin ningún marcaje aéreo pasó a encender la mascletá propiamente dicha (la parte terrestre) que coloreó con espoletas rojas en el suelo. Llevaba seis cuerpos o retenciones (habitual en esta casa) bien construidas. Había interesantes reminiscencias antiguas de 'grupos traqueados' (tracas valencianas) en el lado del Ayuntamiento mientras que el acompañamiento aéreo iba todo en el lateral contrario. El terremoto entró bonito, con tres ramales, no hace falta más. El final aéreo de corte tradicional con 'serpentinada' en volcán, se redondeó con un posterior, tajante y bonito cierre hermético de truenos.