El feminismo no es de izquierdas

Las mujeres han alcanzado las tasas más altas de empleo en España durante los gobiernos de Aznar y de Rajoy

CURRI VALENZUELA

Es una de las mayores falacias de la política española: el feminismo no es de izquierdas. Pero aunque sea mentira, PSOE, Podemos e Izquierda Unida van a darnos una semana, esta, de mítines, manifestaciones y huelgas con motivo del Dia de la Mujer el viernes. Estamos en plena campaña electoral y no hay mejor ocasión para intentar convencer a las españolas de que si les votan a ellos sus condiciones van a mejorar sustancialmente.

Para empezar, el mito de que el feminismo es de izquierdas en España ni siquiera se sustenta históricamente. La mujer alcanzó el derecho al voto en este país con un gobierno de derechas durante la II Republica, con los votos en contra de los partidos de izquierdas que argumentaban que ellas eran proclives a dejarse guiar en estos asuntos por sus confesores y por sus maridos.

En cualquier caso, a día de hoy mantener que las mujeres alcanzan mayores cotas de igualdad cuando gobierna la izquierda resulta absolutamente ridiíulo. Y sobre todo, falso. Las más altas tasas de empleo femenino se han alcanzado en España durante los gobiernos de Aznar y de Rajoy. Y las peores, con los Ejecutivos de González y Zapatero. Porque resulta que cuando en cualquier sociedad se crean puestos de trabajo de manera importante, primero aumenta el empleo de ellos y solo después el de ellas. Las cifras son las que son: en los países con índices cercanos al pleno empleo, las mujeres tienen una tasa de paro igual a la de los hombres. A más paro, peores cifras femeninas.

Precisamente ayer se dieron a conocer los datos relativos a febrero en España, los peores de un mes de febrero en seis años. Y según los datos oficiales del Ministerio de Empleo, todo ese aumento del paro registrado se debió al paro femenino. Un indicativo de que algo anda mal en nuestro mundo laboral. Pero ya verán como el mismo Pedro Sánchez que está patrocinando una huelga esta semana para apoyar a las mujeres no dice nada, y por supuesto hace menos todavía, para remediar este problema.

Tampoco los datos sobre la violencia de género han registrado una mejora cuando gobierna la izquierda. Por mucho que que les fastidie a algunos, los hombres violentos no dejaron de agredir a sus parejas cuando Zapatero sucedió a Aznar ni cuando Sánchez hizo lo propio con Rajoy. La violencia machista no tiene color político. Y el machismo, tampoco.

¿Alguien se puede creer que un hombre de izquierdas se hace la cama antes de marcharse a trabajar, recoge a los niños del colegio, tiene por costumbre preparar la cena y fregar después los platos con mayor frecuencia que un hombre de derechas? La mayor parte de las mujeres ya sabemos que el machismo no tiene ideología y que lo que más necesitamos es trabajo y horarios laborales compatibles con la vida familiar. Un doble objetivo que ignoran los políticos que practican la demagogia feminista esta semana.