La familia del Barón de Cortes

La familia del Barón de Cortes
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Finaliza el mes de julio. Y los que todavía andamos de urbanitas, estamos haciendo la mochila para en cuanto suene agosto. Claro que esto no sólo pasa en este año, acabado en 19. Dos centurias atrás, en otra anualidad con parecidas últimas cifras (pero al revés: 91, 1891) un noble valenciano se inventaba el recurso para parar la estampida hacia las villas de las primeras cotas refrescantes.

Era Pascual Frígola (Ahís, de segundo apellido). Barón de Cortes de Pallás y al que recordamos y, anualmente, parecemos homenajear por su ocurrente copia de la Batalla de Flores de la Costa Azul francesa. Algunos saben, además, que fue -por dos 'legislaturas' bianuales- presidente de la notable institución valencianista Lo Rat Penat.

Otros, incluso han leído sobre sus cargos: Senador del Reino y director de la Gaceta de Madrid y de la Imprenta Nacional. Y saben de sus huertos, de su caserón blasonado que ocupó solar en la calle del Portal de Valldigna, de su talante alegre y festivo y, por ende, de sus graciosos y ligeros sainetes; escritos al tiempo de su estupenda obra 'Recuerdos de caza'.

Pero... ¿cuántos saben de su vida familiar?

Sin duda, el Barón de Bugete: Don José Antonio de Ortenbach y Cerezo; que ostenta uno de los, apreciados hoy, títulos familiares. También Don José Vicente Beta-Frígola, el último en preservar el nobilísimo apellido Frígola. Y, hasta en Madrid, la familia de los Condes de Muguiro; a donde vino a reposar otro título 'frigoliano': el de Barón del Castillo de Chirel. Sin que olvidemos al joven Don Antonio Agudo de Carlos al que muchos valencianos no conocen y eso que es el actual Barón de Cortes de Pallás.

Sabemos de una Plaza del Barón de Cortés (así, mal escrito con acento) frente al mercado del barrio de Ruzafa. Y también conocemos una calle de Ruaya, vecina de la calle Sagunto de la capital; curiosamente sin el nombre completo: Calle del Barón de Ruaya; único título, de los que reunió Pascual Frígola para sus vástagos, que hoy en día está sin ocupar.

Pascual Frígola (1822-1893) era el heredero de la línea Frígola valenciana que había tomado en sus manos la Baronía territorial que circunda, por el norte, el río Júcar al casar un antepasado suyo con la última Pallás: María Josefa Pallás y Vallebrera.

Nuestro barón Pascual, además, contrajo matrimonio con «una de las más bellas e ilustres señoritas de la sociedad levantina»: Josefa Palavicino Vallés, hija de los marqueses de Mirasol y VIII barones de Frignani y Frignestani. Y con ella tendría los cuatro hijos que también heredarían títulos: María, Matilde, Pascual hijo y Carlos.

Pascual padre recibió en vida otra titulación (Ruaya), como gracia de la reina Isabel II (en 1865); pues no por casualidad la familia Frígola siempre demostró un acendrado afecto y apoyo a la monarquía borbónica.

Era, pues, inmemorial Señor de Cortes de Pallás (desde el siglo XVI) pero -también- primer Barón de Ruaya. Aunque este segundo título se lo pasó en vida a su hijo varón primero Pascual (la primogénita María contrae matrimonio con el Barón de Finestrat), por lo que Pascual hijo será siempre 'conocido' como Barón de Ruaya e incluso nombrado así en su esquela y recibiendo (llegó a ser teniente de alcalde del ayuntamiento de Valencia) la dedicatoria de una 'calle Ruaya' a su memoria. Pese a que, a la muerte de su padre, también había heredado el título sobre Cortes de Pallás. Pues parece que era más fácil citar al Pascual padre como 'Cortes' y al Pascual hijo como 'Ruaya', aunque este segundo fue, con todo derecho, 'Cortes' y 'Ruaya'.

Pascual padre obtendrá asimismo, pero ya directamente para sus dos restantes hijos, sendos títulos nobiliarios de la gracia del rey Alfonso: primer Barón del Castillo de Chirel (1875), para Carlos, y primera Baronesa de Bugete (1884), para Matilde. Ostentando hoy esta última baronía, como quedó dicho, Don José Antonio de Ortenbach y yendo a unirse con el Condado de Muguiro la de Chirel; por cierto, también con las bodegas del Marqués de Riscal que elaboran un valiosísimo tinto 'Castillo de Chirel' propio de gourmets. Toda vez que Don Carlos Frígola Palavicino llegará a desarrollar, en Madrid, una destacada carrera municipal y una renombrada vida social (tuvo cinco hijas), en su palacete de la calle Ayala.

Pero Pascual padre alcanzará a enviudar. Y a contraer segundas nupcias, que no le dieron más descendientes, pero sí una gran proyección social y literaria; gracias a que su esposa (segunda reina de los Juegos Florales de Lo Rat Penat) fue nada menos que la culta e ilustrada Ana María Paulín de la Peña, hermana de la Condesa de Ripalda (la del palacete de cuento, donde el Paseo que acoge la batalla floral de clavellones cada final de mes de julio).