La familia

María Jesús y Aitor tuvieron cuatro hijos. Ahora lo que urge es saber si pasan la Semana Santa en la playa o si se van a descansar a la montaña

MANUEL VILAS

Los vi allí, a los seis. Qué familia más hermosa. Los padres son todavía muy jóvenes, se les ve guapos a los dos. Estarán orgullosos de haber tenido nada menos que cuatro hijos: tres chicas, y un chico. Porque ya parecía que no venía el chico. Pues los tres primeros hijos fueron chicas. Como se casaron jóvenes, la primera, Cayetana, vino muy pronto. La de problemas que les dio Cayetana en la adolescencia. Y luego se fugó con un novio argentino nada más cumplir los 18. Y por eso tiene ese acento exótico, que le encanta a su padre, Aitor. Con María Jesús, la madre, Cayetana siempre se llevó fatal y se siguen llevando horriblemente mal. Pero bueno, a ver si estas vacaciones hacen las paces. Después de Cayetana vino Inés, que también tiene su genio, madre mía. Inés se fue a Barcelona y allí se casó. Enseguida María Jesús se volvió a quedar embarazada. Y entonces vino al mundo Irene. Aitor se enfadó un poco porque él ya estaba harto de que ninguna de sus hijas se llamara Izaskun o Ainara o Edurne. Pero como la familia de María Jesús era andaluza, Aitor tuvo que ceder.

Y así, Aitor contemplaba melancólico cómo sus tres hijas tenían nombres castellanos: Cayetana, Inés e Irene. Los nombres de Inés e Irene le parecían bien. Sin embargo, el nombre de Cayetana sonaba muy a rancio. Pero qué guapas eran las tres hijas. Lo bien que hicieron la primera comunión. Y las tres estudiaron carrera. Las tres muy listas y las tres casaron bien. Aitor y María Jesús las vieron crecer con alegría. Y un día, María Jesús le dijo a Aitor que esperaban un cuarto hijo. Y por fin, esta vez fue un varón. Otra vez la familia andaluza de María Jesús impuso el nombre. Y en vez de llamarse Joseba, como Aitor quería, acabaron bautizándole como Gabriel. Y allí se pararon. Ya cuatro hijos son muchos hijos. Gabriel les salió un chico muy activo y muy revolucionario.

Gabriel e Irene se hicieron inseparables. Cayetana se quedó un tanto aislada, pues su escapada argentina la dejó fuera de juego, aunque ahora ya ha vuelto a casa. Inés se lleva a matar con Gabriel y bastante mal con Irene. Con Cayetana se lleva mejor. Pero Aitor piensa que en realidad Inés ha salido a su madre. Y piensa que al final Inés y su madre se harán inseparables, conforme vaya pasando el tiempo. Lo que no sabe muy bien Aitor es qué hacer con Cayetana. Por otra parte, Aitor está muy contento de que Gabriel sea su vivo retrato. Los dos juegan a la pelota vasca en cuanto tienen un día libre. Ahora lo que urge es saber si pasan la Semana Santa en la playa o si se van a descansar a la montaña. Porque en estos tiempos infaustos, no hay nada mejor que una familia unida.