FALTÓ ENCENDER A LOS AFICIONADOS DEL VALENCIA

FERNANDO GÓMEZ

Y llegó el partido de vuelta. Lo afrontábamos circunscritos por dos pensamientos referenciales, ajenos al verdadero juego, pero que están siempre presentes en la mayoría de las mentes de los avispados aficionados. La primera, veníamos de dos remontadas históricas y remarcables en jornada de martes y miércoles de la Liga de Campeones. Liverpool y Tottenham sacaron inesperadamente eliminatorias que tenían en clara desventaja. La segunda, dos finalistas ingleses en la máxima competición europea de clubes y la posibilidad de otros dos en Europa League. La primera nos favorecía, la segunda no. En cualquier caso, debíamos esperar a que el partido transcurriese y el juego de ambos equipos fluyese.

Y no transcurrió nada bien. Partido calcado al de Londres. El Valencia comenzó arrollando, quizá algo más retrasado de lo se presumía. No hubo presencia ni deseo por mostrar al rival que querías, que estabas dispuesto a morir por sacar la eliminatoria adelante. Eso me llamó la atención, el temor a encajar gol por parte de los valencianistas era grande, patente, y eso resto algo de proeza al intento.

Aun así, tras un contragolpe muy bien ejecutado, Gameiro hizo el primero del partido para el Valencia. Se ponía de manifiesto, eran palpables, un partido más, los problemas que el equipo londinense tiene a nivel defensivo. Ni marcan encima, ni siguen los desmarques de los jugadores del contrario, ni están atentos en los rechaces al borde del área. Mal en defensa. El Valencia se adelantó y jugó sus mejores minutos. Al igual que en el encuentro de ida, muy buenos comienzos, hasta que los rivales entran en el partido. En ese momento todo cambia.

Aquí volvieron a reaccionar pronto. El potencial de los jugadores de arriba, Lacazette y Aubameyang, decidieron de nuevo. Y ese primer gol visitante anuló por completo hasta el deseo de los futbolistas del Valencia. Faltos de coraje, de ambición, de corazón, algo que requería este partido de vuelta. Desorden, anarquía, presión y riesgo.

La segunda parte se desarrolló de la misma manera. En Londres fue toda del Arsenal, ayer en Mestalla aun se sacó algo de orgullo tras el empate a dos. Era prácticamente imposible, pero lo que el juego pedía era todo aquello que lo alejaba de la planificación y del análisis racional. Pero el Valencia disputó el partido del domingo que viene contra el Alavés, y no el de la vuelta de semifinales de Europa League contra el Arsenal teniendo que levantar un tres a uno en contra. Eso fue lo que yo eché de menos. Un partido jugado al ciento veinte por ciento, sin pensar en nada, sólo en correr, presionar, incomodar, protestar y encender a los aficionados locales.

Nada de eso sucedió. Queda la Liga y la final de la Copa del Rey. Para clasificarnos para la Liga de Campeones sólo queda la Liga. Todo a una carta en la competición doméstica, y ya llegará el veinticinco la final frente al Barça. Lo más importante, y dejando a un lado el titulo copero, es quedar cuarto.