EL EXPRIMIDOR

NACH0 COTINO

Cuando uno está realmente hambriento, un sencillo plato de hervido con un poquito de aceite y sal le puede llegar a parecer un manjar digno de dioses. De la misma manera, la victoria ante Young Boys sabe a gloria. En primer lugar porque era absolutamente necesaria para tratar de mantenerse vivos en la Champions pese al posterior resultado del Manchester. En segundo porque, metidos ya de lleno en noviembre, es la primera victoria que se lleva la boca en Mestalla el aficionado, que andaba lógicamente inquieto y en tercer lugar, porque nos puede -y le puede servir al cuerpo técnico- para extraer conclusiones que pueden ser muy útiles de aquí en adelante. El miércoles no hacía falta una obra de arte: ni el equipo está para ello ni la tosquedad de un rival que practica un fútbol propio de la Edad Media lo permitía. Había que ganar. Siempre hay que hacerlo pero la soga apretaba al cuello más de lo deseable. Y, al hilo de las conclusiones que puede extraer el cuerpo técnico lo hizo el equipo de la temporada pasada con Wass como único aporte de los recién llegados. Los del año pasado, los que están para competir porque los demás todavía no han demostrado estar a la altura y, en ese dato, ya se percibe un cambio importante en el proceder de Marcelino. Hasta ahora, a pesar de los malos resultados y del deficiente juego en muchos partidos, el asturiano persistía en la idea de la rotación permanente en un proceder absolutamente lógico pero que, por el bajo estado de forma de algunos de los 'antiguos' y la nula aportación de parte de la gran mayoría de los 'nuevos', no estaba ofreciendo el resultado deseado. Quiero entender que Marcelino buscaba la correcta administración de esfuerzos y la rentabilización de las nuevas incorporaciones en las que ha tenido tanto que ver. Pero ya se han quedado muchos puntos por el camino y hay que ganar aunque para ello haya que exprimir hasta el extremo a aquellos que sí están preparados y a aquellos que tienen grabado a fuego el concepto 'equipo' en detrimento de otros que no están dando lo que de ellos se espera. Y, repito, para mí ya es un gran cambio que puede acabar siendo tan importante o más que un cambio de sistema o cualquiera de las modificaciones que se reclaman al entrenador desde distintos sectores. Algo tan sencillo como que jueguen los que están para rendir al máximo huyendo de servidumbres como la que aconseja hacer jugar a los nuevos para demostrar que 'hemos fichado bien' porque no puede haber nada más urgente que ganar. Después llegará el debate de los fichajes si es que, definitivamente, no terminan entrando de manera positiva en la dinámica deseada pero, tanto para seguir vivos en Europa cómo para remontar en La Liga, ahora toca ponerse las mejores galas cada día y el entrenador no dudó en repetir equipo sábado y miércoles.

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