LA ÉTICA DE EMILIO DE JUSTO

PEDRO TOLEDANO

Una gozada. Eso es lo que resulta ser el paseo a Bocairent que ya se está convirtiendo en un clásico por primavera. Además de encontrarte con un paisaje bello y bien cuidado y un pueblo que ha sabido mantener con respeto su patrimonio rural, industrial, arquitectónico y cultural, te premia con una muy amable hospitalidad. Todo un tesoro que hay que seguir cuidando y, en la medida de lo posible, potenciando.

Y hablando de tesoros, justo es hacer, aunque sea con la brevedad que nos impone el espacio, una valoración/reflexión sobre algo que nos impactó positivamente en el transcurso del festival taurino que con tanto brillo se celebró el pasado sábado en este enclave de la Vall d'Albaida y que se puede/debe valorar también como un tesoro. Nos referimos a la gran aportación que está haciendo Francia a la Tauromaquia.

Porque encontrarnos con un Emilio de Justo en plena sazón, con aires de lidiador cuajado y de firme expresión artística, hay que ponerlo en el haber de la afición del país vecino que, por lo que se viene comprobando cada vez con más claridad, premia con equidad tanto el compromiso de los toreros como la variedad de encastes. Y de esa filosofía hay que decir que ha salido beneficiado, sobre otros, Emilio de Justo.

Poniendo la sólida actuación de este torero extremeño en el justo fiel de la responsabilidad de un palenque como el de Bocairent, con un astado nada fácil de Fernando Peña, lo que verdaderamente invita a poner el foco sobre este espada salido a flote a través de las dificultades de las corridas duras, es la conducta y la ética que mantiene. Destaca que no quisiera beneficiarse de los 'premios' del bombo de Madrid porque quería lidiar los toros de Victorino y de Baltasar Ibán, que no entraban en el mismo. Toda una lección de responsabilidad, y también un justo homenaje a las divisas que le han puesto en el camino de las ferias.

¡Ay, cuanto bien aporta al desarrollo y evolución de la lidia, que no tengan los franceses un corsé tan anacrónico como nuestro reglamento!