España suma o España resta

Los objetivos de unidad y Constitución, siendo importantes, no son suficientes

JUAN CARLOS VILORIA

La política de partidos ha sido sustituida por la política de bloques. El bloque social-populista frente al bloque centro-derecha-populista. En este contexto, mientras Sánchez trata de quitar el agua de la pecera a Podemos y reunificar bajo las siglas del PSOE el voto de todo el bloque social-populista, el PP ha recurrido a la fórmula de la coalición bajo la marca España Suma, para intentar recuperar parte de su antiguo electorado trasvasado a Ciudadanos y Vox. La operación olvida lo fundamental que es la urgente refundación del partido que dejó Rajoy sin señas de identidad. Pero la inminente convocatoria de repetición de elecciones generales ha podido más. El éxito (relativo) de la fórmula Navarra Suma con UPN, PP y Ciudadanos) en una lista única ha servido de inspiración para intentar emular la jugada en el conjunto del Estado. Pero tiene dos graves inconvenientes. El primero que la apropiación del nombre de la nación de todos para una marca partidaria genera una comprensible desconfianza. El segundo que una generalización tan acusada de la propuesta política diluye los matices de forma que obliga al elector a asumir como una píldora un programa basado en un intenso reduccionismo constitucional.

Al final hasta podríamos hablar de una especie de «populismo constitucional». El PP de Pablo Casado trata de camuflar una crisis de marca y de identidad envolviéndose en una bandera como España Suma. Pero el problema de la derecha española troceada es el surgimiento de otros movimientos que se han hecho hueco con el objetivo de refundarla y proponer nuevas ideas. Y el inconveniente del PP es que la propia sigla necesita un 'resling' urgente como esos coches cuyo diseño se ha quedado anticuado. Antes de reunificar necesita refundarse. Modernizarse. La aparición de micropartidos a ambos lados de su espectro en lugar de clarificar el papel del centro derecha español lo que ha provocado es su debilitamiento. Y el objetivo de unidad y Constitución, siendo importantes no son suficientes. España Suma es también una operación bienintencionada para intentar frenar la deriva de los independentistas en Cataluña y hostigar al PSOE para que salga de su complacencia con el nacionalismo separatista.

Pero no solo no será fácil desmontar los espacios ya consolidados de Ciudadanos y Vox, sino que dentro del propio PP está apareciendo una cierta archipielación de micro-organizaciones regionales que están generando una mayor confusión en la oferta electoral del centro derecha español. Como es el caso de Cataluña con Albiol, País Vasco con Alfonso Alonso y Galicia con Feijoo. Sin llegar a ser escisiones o tendencias o baronías, estos PP regionales están dificultando la consecución de una oferta programática unívoca para todo el potencial electorado nacional del centro-derecha. Apostar por listas únicas en un centro derecha tan canibalizado es como lanzar una moneda al aire. Puede salir España Suma, o España resta.