Es el quién

A. Rallo
A. RALLOValencia

Si lo de las campañas electorales puede trastornar la dignidad de cualquier elector sin fanatismos -creo que aún existen- lo del postpartido comienza a alcanzar las mismas cotas de incredulidad en la ciudadanía. Llevamos unas semanas en los que en las negociaciones del Botánico 2.0 -quizá sea del Montgó, según la última propuesta de Dalmau- en que los futuros socios, en especial, Compromís y Podemos repiten una y otra vez que en estas conversaciones lo primero es el qué, lo siguiente, el cómo y lo último, el quién. Sin embargo, lo que siempre aparecen son informaciones de asuntos relacionados con el quién, que no es otra cosa que el reparto de sillones entre los integrantes del pacto de las izquierdas. Sí, ellas también son tres. Pero es que hasta cierto punto resulta lógico. El qué básicamente está ya resuelto. Se hizo con el Botánico, versión 1.0. ¿O es que se trata de poner patas arriba aquellos planteamientos, esas líneas maestras de actuación? El cómo es cierto que no parece un asunto de menor importancia. ¿Nos hemos olvidado de las quejas por una administración innecesariamente hinchada mientras los ciudadanos perdían sus puestos de trabajo? Tampoco hace tanto tiempo de este drama, fue en la última etapa del Partido Popular. Pero ahora, un tercer integrante obliga, al parecer, a ampliar el Consell. Engordar la administración para dar cabida a todos parece la solución más fácil, pero no se puede plantear como la más eficiente. ¿Y no sería más leal dirigirse a los ciudadanos sin frases tan rimbombantes? ¿Qué sentido tiene este 'bienquedismo'?. Al final, ayer, salió el nombre de Enric Morera para presidir Les Corts. Compromís revalidará la presidencia del Parlamento. Por fin, parece que ya nos vamos centrando en el quién.