Encore

ROSA BELMONTE

Ahora que hasta Pilar Rahola da por muerto el procés (cielos, ¿de qué va a vivir?), el ideólogo Mas pide que no lo arruinen. A él. Da igual que sus actos hayan arruinado Cataluña y España. Esperando que sus dislates no tengan consecuencias, Artur Mas dice al Tribunal de Cuentas que lo juzga que no desconvocó la consulta ilegal del 9-N para evitar males mayores. Que ya había 40.000 voluntarios y no los podía parar. Vaya, los descontrolados de Companys. O los de Torra. A la manera del protagonista de 'El adversario', de Carrère, ¿cómo iba a parar la gran mentira? Ya mataría luego a su familia. Dice que estar en el Tribunal de Cuentas es una venganza, entre otros, de Sociedad Civil Catalana. ¿Y le extraña la venganza? «El que estando enfadado impone un castigo, no corrige sino que se venga» (Montaigne). «Nuestras viviendas familiares están en juego», ha dicho también. «Encore», le falta pedir, como madame du Barry en la guillotina.

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