Empieza el año electoral

Los andaluces no sólo van a elegir entre Susana Díaz y los otros candidatos; marcarán el rumbo de los cambios políticos en España

CURRI VALENZUELA

Va a sonar el gong. Empieza una carrera electoral de un año de duración que seguramente acabará dando un vuelco a la situación política española tal como la hemos vivido en el último lustro. PP y PSOE se aferran a sus votantes tradicionales en un intento por impedir que continúen creciendo Podemos y Ciudadanos, a quienes les llega la hora por fin de participar activamente en los gobiernos cuya composición faciliten. Todo un cambio. Quizás todo un vuelco.

Andalucía tiene poco que ver con el resto de las comunidades autónomas, aunque solo sea por el hecho de que, al contrario que las demás, nunca ha variado de partido en el gobierno desde que existe la democracia. Pero los andaluces que votarán el 2 de diciembre, abriendo así ese ciclo electoral, no van a elegir únicamente entre Susana Díaz y los otros candidatos, sino que marcarán el rumbo de los cambios políticos posibles en todo el panorama español de los próximos doce meses.

De las encuestas pre electorales andaluzas hay que fiarse poco o nada. Lo único claro a cinco semanas de su cita con las urnas es que los socialistas van a perder unos pocos de sus 47 escaños actuales y la suma de 15 más 5 que Podemos e Izquierda Unida, que ahora van juntos, obtuvieron en 2015 se mantendrá más o menos igual. La mayor incógnita estriba en el futuro del centro derecha. A saber, cuántos de sus 33 diputados autonómicos podrá mantener el PP pese al ascenso de Ciudadanos, que de los nueve actuales aspira a lograr un empate e incluso el sorpasso.

El duelo Casado-Rivera se mantiene interesante por la importancia de señalar cuál de los dos se consagra como el líder del centro derecha con más futuro. Para el PP sería letal la repetición de lo ocurrido en Cataluña cuando los de Rivera ganaron las elecciones. Cuestiones personales aparte, lo que importa de su lucha particular es el resultado final de las elecciones. Si la suma de los dos es mayor que la de PSOE y Podemos habrá un vuelco en la política española con repercusiones más al norte de Despeñaperros.

Si, por el contrario, Susana Díaz consigue gobernar en coalición con Podemos quedará abierto el precedente para que Pablo Iglesias se convierta en el vicepresidente con pleno derecho del Gobierno presidido por Pedro Sánchez, la mayor de las ilusiones del líder del PSOE, que aspira a mantenerse en el poder con la ayuda asimismo de los nacionalistas una vez que convoque elecciones generales, probablemente en el otoño que viene. Y en el entremedio, otra cita fundamental, la del 26 de mayo -municipales, autonómicas y europeas- que van a afianzar la tendencia que marcará dentro de pocas semana Andalucía: si el bloque de centro derecha supera en escaños al de izquierdas o, si por el contrario, PSOE, Podemos y los nacionalistas acaban gobernando en la mayor parte de España.