EMPEZAR BIEN

VIVENCIAS GRANOTAS

Es casi trascendental para el devenir de cualquier asunto. Platón ya dejó escrito que «el comienzo es la parte más importante de toda tarea». En la literatura por ejemplo, el inicio de una novela es clave. Ante un «Los chiquillos llegaron temprano para el ahorcamiento», arranque de 'Los pilares de la tierra' de Ken Follet, es imposible no seguir leyendo. O en las Fallas. Si las empezaste bien hay muchas posibilidades de que hoy, día grande de San José, las termines mejor (felicidades, por cierto, a quien corresponda).

También en el fútbol. Un inicio titubeante de temporada como el del Valencia obliga ahora a no fallar para alcanzar los objetivos. O en un partido. Empezarlo mal supone ir a remolque y tener que remar contracorriente. Que se lo digan al Levante en sus últimos desplazamientos. Los jugadores salen adormilados, a verlas venir y sin intensidad. Para cuando se han dado cuenta llevan un gol en contra y con la obligación de remontar en la segunda parte con mucho peso en la mochila. Sucedió en Leganés y ahora de nuevo en San Sebastián. En esta ocasión salió bien pero pudo salir fatal a poco que los donostiarras hubieran acertado en algún contraataque. «Me reservo lo que les dije en el descanso», advirtió Paco López en rueda de prensa para explicar su reacción en el vestuario tras la desastrosa primera parte en Anoeta. «Es irreproducible, vamos a dejarlo ahí», añadió el de Silla. Menos guapos dijo de todo a una plantilla que con su pasividad a punto estuvo de echar al traste el trabajo hecho durante la temporada. No cabe la relajación en esta categoría. Alarma la irregularidad de un equipo capaz de deslumbrar un día para desaparecer en la siguiente jornada. Solo un buen inicio de temporada viene permitiendo al conjunto granota vivir cómodamente de las rentas, a seis puntos de la salvación. De hecho, casi en el ecuador de la segunda vuelta, el Levante con ocho puntos conseguidos de 24 disputados, rozaría el descenso solo con Valladolid (7), Rayo (5) y Celta (4) por detrás. Cierto es que en ocasiones el resultado no ha respondido al buen juego de un equipo muy castigado por polémicas decisiones arbitrales que le han impedido sumar, pero preocupan las inexplicables desconexiones fuera de casa. Por unas causas u otras el crédito se termina y solo cabe empezar a sumar de tres en tres en Orriols ante rivales asequibles como -por este orden- Eibar, Huesca, Espanyol, Betis, Rayo y Atleti. El míster debe aclarar conceptos y corregir errores durante este parón para afrontar los diez partidos del último y decisivo tramo liguero con las pilas cargadas. Como dice el refrán, «lo que bien empieza, bien acaba». Incluso para los queridos vecinos de Mestalla a los que estos debemos felicitar por su centenario. O no.