EMOCIONES FUERTES

Si 'la vida es una tómbola', como cantaba Marisol en una de sus películas, la política es una montaña rusa

Árbol caído. «No hagas leña del árbol caído; si quieres ser crítico haberlo hecho cuando tu 'víctima' estaba en el Poder». Fue uno de los primeros grandes consejos que recibí en esta complicada y exigente profesión del periodismo. Una profesión en la que nunca terminas de aprender. He intentado ser fiel a esa norma ética. Ocurre, sin embargo, que en algunas ocasiones el árbol caído está en pie tan solo unos pocos días y apenas te da tiempo para mostrarte valentón y gallito con el poderoso.

Espectáculo. Si 'La vida es una tómbola', como cantaba Marisol en una de sus primeras películas ('Tómbola', 1962, dirigida por el valenciano Luís Lucia), la política es una montaña rusa. Las emociones fuertes forman parte de ella. La política se ha convertido en el mayor espectáculo del mundo. Un espectáculo sádico en el que la actualidad puede cambiar de signo en cuestión de horas.

La bondad. Intentaré aproximarme a ese universo atroz -que nos concierne a todos- recurriendo a referencias cinéfilas o inspiradas en el refranero. Maliciosas, modestas y llevaderas. Sin ensañarme, salvo con las realidades tóxicas. Un periodista ha de intentar ser buena persona. La bondad lo enriquece todo. Un punto de vista bondadoso es siempre un punto de vista complejo y sanador.

Nueva versión. Fue llamativo el largo y guasón título de una película de 1969 interpretada por Peter Sellers, Ringo Starr, Christopher Lee, Polanski y Raquel Welch: 'Si quieres ser millonario no malgastes el tiempo trabajando', dirigida por Joseph McGrath. Me cuentan que se quiere hacer en España una nueva versión de aquel filme. Su título será 'Si quieres ser ministro no malgastes el tiempo tuiteando'.

El tiempo es oro. 'Los ministerios, si breves, dos veces buenos'. No te metas en corrales ajenos a tu oficio. Más vale dedicarse a lo que verdaderamente es el terreno nuestro.

Miércoles de Ceniza. Es el primer día de la Cuaresma. El Miércoles de Ceniza se celebra cuarenta días antes del Domingo de Ramos. Ahora se celebró en el primer miércoles del nuevo Gobierno: Urdangarín, Lopetegui, Màxim Huerta. La ceniza simboliza la muerte, la conciencia de la nada y de la vanidad de las cosas, la nulidad de las criaturas frente a su Creador, el arrepentimiento y la penitencia.

'La jauría humana'. 'The chase' (La caza, 1966) se tituló en España 'La jauría humana'. Parece ser que también quiere hacerse una nueva versión de la excelente película de Arthur Penn. Su título será 'La jauría mediática', con guión del periodista, ex jauría y ex ministro Màxim Huerta, que también encarnará al personaje que interpretaba Robert Redford.

'E.T.'. Otra nueva versión, con ingredientes celtibéricos y elementos de redes sociales. 'E.T.' (Steven Spielberg, 1982) eran las iniciales de 'El extraterrestre'. Ahora significarán 'El Tuit' ("Pagar a Hacienda ya no se lleva", Màxim, febrero de 2015).

Hacienda. Me he preguntado estas noches, sobre todo cuando tardaba en dormirme: '¿Cómo es posible ganar millonadas y llegar a deber nada menos que 218.000 euros a Hacienda haciendo un periodismo que apena rebasa el nivel de los cotilleos triviales, oliendo bragas y calzoncillos'? Hoy en día hay muy buenos periodistas en paro o en semiparo. Otros tienen trabajo pero han de hacer números para llegar sufridamente a final de mes. Y de modo mortificante, de vez en cuando vemos imágenes de los chaletazos que tienen muchos de los participantes en las tertulias rosa. A más ferocidad inquisitorial, más dinero ganan. ¿Tanto renta el chismorreo rosa? Socialmente es ofensivo.

200 pesetas. Qué lejanos aquellos tiempos en los que debías 200 pesetas en la tienda de la esquina y dabas la vuelta a la manzana, avergonzado, para no pasar por allí, evitando así que te vieran tus acreedores. Eran los años duros del franquismo. Ahora, por el contrario, las deudas escandalosas tienen prestigio. Para vivir como un rico hay que deber mucho.

Deudas humildes. Deber cien euros en el siglo XXI resulta ridículo. No por no pagar, sino por arrastrar deudas tan pobretonas, tan humildes y tan reveladoras de una necesidad extrema. Curiosa tendencia moderna: algunos presumen no de lo que ganan, sino de lo que deben.

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