Emigración/Inmigración. Migraciones humanas

Emigración/Inmigración. Migraciones humanas
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Mª DE LAS MERCEDES CASQUERO DE LA CRUZ

El Planeta Tierra recorrió un largo camino hasta que en él se dieron las condiciones necesarias para que surgiera la vida y, viniera esta o no de las estrellas, comenzó lo que dio verdadero sentido a su existencia. ¿Que sería de nuestro Planeta Tierra sin vida?¿Que sería de él sin nadie que tuviera la capacidad para apreciar su extraordinaria belleza?

Surgió la vida y evolucionó de forma tan asombrosa, tan excepcionalmente perfecta, que tenemos dificultades para asimilarla, con nuestra limitada mente, en toda su grandiosa dimensión. Por el camino de la evolución llegamos a este momento, y en medio de bosques y selvas, de lagos y montañas, de toda clase de especies animales, surgió él, el animal que se alzó sobre sus dos piernas, irguió su cuerpo, levantó su cabeza y oteó el horizonte, sabiendo, y siendo consciente, de que aquella linea que veía al fondo del paisaje era algo más que el horizonte, que el mundo no acababa en él y que mas allá la Tierra continuaba. Desde el mismo comienzo en el que supo mirar hacia el infinito sintió la necesidad de llegar hasta él... y superarlo yendo mas allá. Emigrar desde el lugar en el que estaba era una constante grabada en su alma humana. Ser emigrante era una característica que le definía. Emigró, sobre todo en un principio, para llegar mas allá del horizonte que veían sus ojos... más allá, mucho más allá... y así llegaría hasta el último rincón del Planeta.

A aquellos humanos les impulsaba la curiosidad, el afán por conocer el mundo que habitaban a la vez que cubrían sus necesidades alimenticias con lo que la naturaleza les proporcionaba en las nuevas tierras que colonizaban, porque aquellos humanos era cazadores y recolectores. Nada fuera de ellos les empujaba a hacerlo, tampoco huían de nada ni de nadie.

Han pasado los siglos y los humanos continúan siendo emigrantes, nunca han dejado de serlo, aunque ahora lo hacen por motivos diferentes. La emigración no es solo una característica humana, también emigran los animales, pero los motivos que les llevan a realizarla son solo buscar alimento o agua o huir de una clima adverso que les dificulta su supervivencia. Nadie ajeno les empuja, ni huyen de nada ni tienen la necesidad de conocer nuevos horizontes, porque ese afán está unido exclusivamente a la imaginación propia de la inteligencia humana. Los humanos hemos dejado la historia sembrada de guerras, de tiranías, de abusos, de injusticias y como una lógica consecuencia de todo ello, de migraciones.

Emigrar es salir del lugar donde vives para llegar a otro que consideras mejor para tu vida. Inmigrar es llegar al lugar que has elegido. Entre ambas se desarrolla la migración que convierte un poco a los humanos en «eternos holandeses errantes». La emigración deja la población del lugar que abandona envejecida y, si consigue llegar al que busca, con la gran capacidad de adaptación de los seres humanos, lograrán, si no se les impide, una sociedad enriquecida con sus capacidades, con su trabajo, con su cultura y con sus indudables valores humanos.

Emigraron los judíos en busca de la «tierra prometida» huyendo de la esclavitud que sufrían en Egipto. La Hégira de Maroma en el año 622 d. que con sus seguidores huyeron de La Meca emigrando a Medina porque los caciques de la primera no aceptaban la nueva religión que predicaba, el Islam. Emigraron los sefardíes expulsados de su Sefarat. Emigraron en América los homo sapiens que entraron por el estrecho de Bering y colonizaron todo el continente de norte a sur. En Sudamérica, lo hicieron indígenas desde el lago Titicaca al Cuzco según cuenta Manco Capac y, tras el descubrimiento de América, los españoles emigraron a las nuevas tierras buscando aventura y riquezas. Se emigra huyendo de la esclavitud, del maltrato, de la dictadura, de la injusticia. Se emigra por hambre, por que te expulsan de tu tierra, por conquistar tierras y poder, como lo hicieron los romanos que sin duda fueron un pueblo de emigrantes. Se emigra porque buscas un lugar en el que vivir mejor, por las guerras, por las persecuciones políticas o religiosas, por discriminación racial, porque ya no puedes soportar mas la injusticia en la que vives. En todos estos casos huyes y emigras arriesgándolo todo, en muchas ocasiones la vida. Se busca un lugar mejor en el que vivir y a veces se acaba en el fondo del mar, en la mayor tumba de seres anónimos de donde nunca nadie podrá desenterrarles para darles una sepultura digna.

En un mundo sin fronteras no existiría la migración, en un mundo justo tampoco, en un mundo capaz de dar la respuesta vital que cada ser humano necesita, tampoco. En ese mundo, que podemos imaginar perfecto, la emigración quedaría reducida a aquellos que lo hacen por aventura, por descubrir nuevos mundos, nuevas culturas y nuevas gentes con las que compartir conocimientos y curiosidad.

Mientras ese mundo perfecto llega tenemos la obligación de organizarnos mejor. La emigración debe ser para todos algo tan preocupante, al menos, como el cambio climático. No hay clima, por bueno que sea, que soporte la tragedia de los seres humanos que se ven obligados a emigrar. Tenemos una sociedad insolidaria que provoca la salida de muchos de la tierra donde podrían ser felices porque es la suya, y el rechazo de algunos a los que llegan a su tierra negándoles el alimento que calme su hambre, el trabajo que les dignifique, las paredes que les den seguridad y protección, en suma el rechazo para ofrecerles la vida digna que no tenían y merecen tener.

El Planeta Tierra es de todos, en él hay sitio y recursos para que todos puedan tener una vida digna y los únicos que sobran son los tiranos, los dictadores, los corruptos, los insolidarios, los que hacen de la injusticia su norma de vida, los que engañan, manipulan y abusan de los más vulnerables, los que permiten que el cuerpecito, ya cadáver de un niño, acabe en la arena de una playa.

Es cierto que debemos ocuparnos del cambio climático, de los animales y de las plantas, pero «ser humano» significa, por encima de todo, preocuparnos y ocuparnos prioritariamente de los demás seres humanos. Cualquier otra prioridad que podamos tener en nuestra vida solo será una perversión de nuestra verdadera naturaleza humana.