EMERGENCIAS

JESÚS REINA

Dos son los principales riesgos naturales de la Comunitat Valenciana, la inundabilidad y los incendios forestales. En la provincia de Alicante damos buena cuenta de ello, y Dénia, como capital de comarca, está marcada por dichas afecciones.

Ambos factores exigen de planes de actuación de ámbito local, persiguiendo con ello la máxima protección para las personas, seguido de los bienes y, por último, el medio ambiente.

Existen normas y directrices de protección civil para la planificación de emergencias, incluso para la autoprotección. Desgraciadamente, muy pocos municipios alicantinos disponen de planes locales para este tipo de emergencias, y que en el caso de las inundaciones, tan sólo 5 lo tienen de los 36 con riesgo alto y medio, entre los que destacan Ondara y el Verger. Para los incendios forestales, cabe reseñar los esfuerzos de Pego y Xàbia.

Desde 2014, Dénia dispone de un plan actuación sobre inundaciones, pero sin homologar, a lo que se ha sumado una legislatura de promesas y encargos, también con lo forestal, pero sin progresos suficientes.

Hay que reseñar que la autoprotección en materia de incendios no es un derecho ciudadano, es un deber, e incluso el propio PATFOR establece con respecto a las condiciones de seguridad de las zonas de interfaz, que la responsabilidad de ejecución y mantenimiento de las áreas de defensa corresponde a los propietarios de las viviendas.

¿Pero cómo promover y organizar todo esto? Tal vez sea inviable con la actual estructura municipal porque, como en el caso de Dénia, nuestros impuestos se canalizan casi exclusivamente al gasto corriente, dejando las inversiones como algo residual, lo que impide cualquier intento transformador de dicha estructura administrativa, la creación de distritos con presupuestos tangibles, o el apoyo vecinal mediante contribuciones especiales.

La dinamización social de barrios y diseminados urbanos actualmente se limita a formalismos de propaganda con concejales sin presupuesto, y es que no hay valor para el cambio.