ELECCIONES

JOSÉ-ANTONIO BURRIEL

Estamos en Fallas! Y la fiesta fallera inunda la ciudad y la provincia. O lo que es lo mismo, los ciudadanos disfrutamos de nuestra fiesta; unos más y otros menos, pero disfrutamos. Y la alegría recupera el espíritu de los malos tratos, de los momentos tristes, de los sinsabores. ¡Ojala sea así! Y una idea me ronda la cabeza: quienes más disfrutan de las fiestas falleras son los falleros -la junta de la falla, las falleras, los ciudadanos más participativos... ¡pero el disfrute llega a todo el entorno, y llega porque quienes están al frente piensan en este entorno, en los ciudadanos, también de los que vienen de fuera! ¿Qué pasa con las elecciones que se nos han echado encima?

Han irrumpido en la fiesta fallera las elecciones. Y no solo porque en los monumentos falleros aparecen los políticos y la crítica a sus personas y a sus actuaciones, sino también porque las urnas no esperan muy pronto; dos urnas: las elecciones generales y las elecciones autonómicas, y estas últimas nos afectan a los valencianos. Comparemos. Las elecciones debería ser «una fiesta ciudadana», la fiesta de la democracia, la fiesta en la que todos y cada uno de los ciudadanos podemos decir cómo queremos que sea la sociedad en la que vivimos, cuál debe ser la deriva del progreso. Eso sí, si los ciudadanos no somos conscientes de nuestra responsabilidad en el voto que depositamos en las urnas, nada que hacer, nada de «fiesta democrática»

Y los que más «disfrutan», vamos a decirlo así, son los dirigentes políticos y sus adláteres. Bueno, disfrutar, lo que se dice disfrutar, más bien poco, si acaso cuando consigan el resultado perseguido. Y por enésima vez lo recuerdo: los políticos están al servicio de los ciudadanos. Si los falleros piensan que su monumento debe ser al cual, cuantas mascletas, que verbenas y pasacalles, etc., lo hacen pensando en los ciudadanos de su entorno. No estaría de más que también tuvieran la actitud de los fallero: que nos diseñen la fiesta de su falla pensando en el bienestar y alegría de quienes se acercan a ella.