El distanciamiento de Justo Nieto

FERRAN BELDA

El Consell nunca le agradecerá bastante a Justo Nieto el servicio que acaba de prestarle en la Región de Murcia. Nadie había hecho nada para remediar este desdoro que supuso para la Comunidad Valenciana el nombramiento de Eduardo Zaplana como miembro del Consejo Social de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT). Un trampolín que le procuró el anterior presidente murciano, el también salpicado en el caso Púnica Pedro A. Sánchez. Y que el extitular de la Generalidad únicamente utilizó para justificar las inversiones inmobiliarias que hizo en su localidad natal y abrir nuevas vías a sus investigados negocios. El diario La Verdad desveló que fue más veces al palco del campo de fútbol que al mencionado órgano universitario. Este es el recuerdo que quedó de Valencia allí hasta que llegó Nieto, otro afincado en el Cap i Casal, y, como una mancha de mora con otra mora se quita, donó 1.813 libros de su biblioteca a la mencionada universidad. Con lo que demostró, por si alguna falta hacía, que no es Valencia, ni el agua del Turia, ni la luz de Sorolla, ni siquiera el contacto con sus gentes, un contacto, admitámoslo, rayano con el toqueteo y el manoseo, lo que malea y pervierte a los cartageneros de la diáspora si son limpios de corazón. Y eso merece un reconocimiento, que como sospecho que Ximo Puig no se lo concederá porque Nieto formó parte del Consell de Francisco Camps e Isabel Bonig, tampoco porque se despidió a la francesa, se lo tributo yo, que no tengo manías, ahora y aquí.

Cuestión distinta es lo que representa la donación en sí. Mal comentarista sería si no les trasladara lo chocante que resulta que el eterno rector de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) se desviva tanto por la UPCT. Llámenme mal pensado, pero aún sabiendo que Justo Nieto Nieto nació Los Nietos, una pedanía de Cartagena, opino que aquí hay algo que no cuadra. ¿Qué? No tengo ni idea. Sólo digo que si el también director de la ETS de Ingenieros Industriales de Valencia, fundador del Instituto de Biomecánica de ídem y creador el campus de Alcoi, todos ellos pertenecientes a la UPV, se está desviviendo por la universidad de su pueblo es por algo. No exclusivamente motivado por el amor al terruño. ¿Guarda alguna relación con el hecho de que ni Juan F. Julià, ni Francisco J. Mora, sus sucesores en el rectorado, se avinieran a instalar el mural de 200 metros cuadrados que él le encargó Enrique Senís, última noticia que le vinculaba a la UPV? Lo ignoro. Yo sólo sé que Nieto no da puntada sin hilo. Baste recordar que sólo accedió a formar parte del Consell cuando Camps le garantizó que sería consejero de Empresa, Universidad y Ciencia, condición que obligó a desmembrar dos consejerías, y que el día en que se enteró de que no iba a repetir le dejó plantado. ¿Como está haciendo ahora con la UPV?