DISFRUTEN DEL VIAJE

KIKE MATEU

Escribía aquí la semana pasada de Rafinha y Denis Suárez. Esta semana ambos nombres ya están en la mesa de negociación del Barça. Perfiles similares, posiciones distintas. Precios a convenir sin saltarse las leyes de mercado auto impuestas por el Valencia; el que quiera jugar en este club Champions lo hará con los sueldos que aquí se ofrecen. El que no lo acepte será descartado. Ese mensaje a agentes y jugadores vale para los Sarabia, Cillessen o Maxi Gómez. No hace falta explicarles en qué situación ha quedado cada cual desde que el mercado arrancó. Pero también vale para los clubes.

El Valencia pacta el trueque de Neto-Cillessen porque le interesa deportiva y económicamente y porque sanea el vestuario. Uno que no está a gusto -cosa difícil de entender dada su clara titularidad- no debe estar. Mucho más si es Marcelino el entrenador. Deportivamente el Valencia no pierde y cierra el presupuesto sin pérdidas. Aunque arranque el siguiente ejercicio con 25 millones de gasto en un portero, que todo hay que decirlo. Una operación que puede parecer cara pero que manda un mensaje al mercado; 'yo ya no tengo apreturas. El que quiera comprar algún futbolista deberá pagar mucho por él porque yo ya no tengo necesidad de vender'.

Primer destinatario, el presidente del Celta. Carlos Mouriño -conocido por su dureza negociadora- esperaba imagino aprovecharse de la situación de necesidad del Valencia para conseguir a Mina en situación de privilegio y vender a Maxi por un precio gigantesco. Pero la situación ha cambiado. Sin la operación Neto, Alemany habría estado obligado a vender rápido y mal antes del 30 de junio. Ahora ya no. Y eso perjudica lógicamente las intenciones de Mouriño.

Ahora el Valencia tiene una posición negociadora fuerte e iguala las fuerzas con el Celta. La diferencia es que Maxi está rechazando toda opción que no sea Valencia y Mina está tranquilo porque, aunque quiera volar a Vigo, ya está en un equipo Champions. Uno está en la selección y el otro no. Uno juega en un club grande -y su valor aumenta- y el otro no. Es una partida de cartas en la que cada club tiene buena mano pero el Valencia ya no es la parte débil de la mesa. Esa situación es clave para afrontar con tranquilidad las próximas semanas de fichajes y traspasos. El mercado ya sabe -por ejemplo- que Rodrigo vale lo que decida el Valencia y no lo que decidan sus cuentas. Y eso es aplicable a cualquier club que se fije en uno de los grandes jugadores del club. Este año el Valencia acude al mercado con equilibrio presupuestario. Vender venderá pero sin las obligaciones precedentes. Por primera vez con Lim. Es lo que tiene elegir bien, por fin, tus compañeros de viaje.