DÍAS PARA EL RESPETO

JOSÉ-ANTONIO BURRIEL

Tengo un buen amigo con el que me veo a menudo. Hablamos de nuestras actividades, de lo que nos preocupa. Reflexionamos sobre los acontecimientos actuales de la sociedad. Nos animamos a seguir activos y procurar animar a todos a vivir los ideales y valores que hacen que las personas sean verdaderamente personas y no peleles de la novedad de última hora, de las promesas y palabras de quienes pretenden liderar el camino de los ciudadanos. ¡Tal cual! Y hace pocos días, por teléfono esta vez, me inquirió: ¿Qué vas a hacer en estos días de Semana Santa? Y le contesté con sinceridad.

Pienso descansar esos días. Y pienso descansar leyendo algún que otro libro que espera esa oportunidad en la estantería. Me veré en Gandía con amigos no vistos desde este verano. Y procuraré vivir la Semana Santo lo mejor que sea y pueda. No tuve ningún reparo al decir esto. Sabe bien mi respeto absoluto a la libertad de cada cual, tanto en sus pensamientos y creencias, como en sus conductas. Pues sí, estaré atento a todo lo que acontece en una semana con el calificativo de Semana Santa. Es evidente que en la Semana Santa se mezclan muchos elementos: turismo, cultura, arte, tradición, folklore y religiosidad. Cada cual tiene su visión y su elección. ¡Y el respeto a esa elección, a las emociones, creencias y elecciones debe ser absolutamente respetado!

Y uno se cansa, lo confieso abiertamente, de algunos intentos de descalificaciones por mor de las ideologías que presiden el pensamiento y las actitudes. ¡Y se acude a la libertad para tal comportamiento! Dicho de otro modo, si «no marcas el paso a sus órdenes» ...¡retrogrado, ultra, atentado al progreso, etc.! Dirán que soy un tanto pesado, pero sigo pensando, y diciéndole, que solamente con el respeto absoluto a la libertad de cada cual, cabe el progreso y el bienestar. Un respeto que tiene solamente un límite: el respeto a las normas constitucionales. Estaré atento a los actos de la Semana Santa y su significado religioso, al arte que procesiona, a los sentimientos de los participantes. Y descansaré que lo necesito.