DETALLITOS DE NIVEL

MIKEL PAGOLA ERVITI

Cuando uno vale para esto se nota. Lo digo por Luis Brunchú Martí, el valenciano que diseñó la mascletà de ayer para Zaragozana. Se me nota el plumero con Luisito, sí: es santo de mi devoción. Y lo es porque lo considero uno de los pirotécnicos que más piensan sus disparos y, por tanto, es uno de los que más me hacen pensar para descifrar cómo y por qué los ha hecho así. Y a los que nos gusta la pirotecnia nos gusta eso: darle vueltas al tema. Que sea pirotécnico 'de cuna' (de la casa centenaria Brunchú) le da caché histórico, no cabe duda. Respetó la traca valenciana inicial (aunque empezó los aéreos sin dejarla terminar). Esos aéreos, eso sí, fueron de impecable realización. Da gusto, como suele hacer todos los años, que este importante momento previo al disparo terrestre se presente tan bien estructurado. Todo ordenado y limpísimo. Primero con cracker y truenos, con marcaje final en arrebato, aunque con un ligero hueco previo. En segundo lugar con pitos y goteo lento de truenos. En tercer orden las chicharras en volcancitos digitalizados, marcaje en rojo y dos columnas de truenos (estos detallitos son de nivel). Y en cuarto lugar, con más amplitud en plaza, cortina de truenillos en todo el lateral de Correos, varios golpecitos en el aire y uno último más fuerte que certificó el cierre de toda esta monada aérea digna de un Brunchú. Ahí pasó a tierra. El fuego de cuerdas lo engalanó con espoletas de varios colores (rojas, moradas...) y con descargas de bonita diamantina de lentejuela malva que se esparcía por el suelo. Los acompañamientos aéreos obedecían a un repaso de los expuestos en los inicios aéreos que he comentado al principio: eso tiene una lógica estética tremenda. Alguno, eso sí, quedó corto de tiempo. El aéreo iba en todo el lateral este (Correos). A la entrada del terremoto se le notó un poco la velocidad, y eso que lo inició con cuatro ramales. Y sin terminarlo, comenzó el aéreo final. Este lo metió en un primer momento 'sólo' entre Barcas y Correos a lo que luego le sumó el lado oeste (Ayuntamiento), en cierta forma imitando un digital. Una potente andanada de truenillos seguida de un último golpe de truenos, con flecos, lo finiquitaron todo.