DESAMPARADOS

OSCAR BELLOT

Huyo de los 'realities' como de la peste. Tengo a gala no haber visto ni una edición de 'Gran Hermano', 'Casados a primera vista', 'Supervivientes' o 'La casa de tu vida'. ¡Qué digo ni una edición, ni un mísero programa! Hace años me picó la curiosidad con 'Xti', donde tres hombres peleaban por atraer la atención de doce chicas. La enfermedad me duró unos minutos. Vi dónde me metía y corrí espantado a por el mando a distancia. A quienes mordieron el anzuelo debió sucederles lo mismo porque el engendro sobrevivió menos de un mes. Los 'talent shows' me dejan frío aunque al menos no me salen sarpullidos si me obligan a tragarme un trozo. No, por supuesto, de 'Operación Triunfo'. Si no soy capaz de entender cómo es posible que 'Eurovisión' siga existiendo, ya me dirán qué pinto perdiendo el tiempo con su preludio. Pero al menos puedo concederle una oportunidad a 'MasterChef'.

El lunes, sin embargo, vencí la pereza y me asomé a '7 días sin ellas'. Me intrigaba ver sufrir a un grupo de hombres abandonados, cual náufragos en una isla desierta, sin sus mujeres. No me digan que no tiene atractivo el planteamiento por simplista que pueda parecer. Cuarenta féminas de Bernuy de Porreros (Segovia) se marchan a Vera (Almería), dejando a sus pares con los quehaceres diarios. Para ellas son unas vacaciones, una oportunidad de respirar; para ellos, un examen, por mucho que alguno esboce una sonrisa pensando que va a estar de Rodríguez e incluso bromee con que ha llegado la hora de descorchar el champán. Saben la que se les viene encima.

Esa mirada de incertidumbre, de desamparo, es lo único que nos hemos podido echar al coleto de momento. El primer programa no fue más que una puesta en situación. Lo más sabroso está por venir. Suficiente para abrirle a uno el apetito. La desconfianza en que sus parejas sean capaces de salir adelante prima en ellas a la hora de partir. Casi todas esperan que la ausencia ayude a los hombres a ponerse en su piel. Una de las participantes dice que quiere buscar su espacio. ¿Y si a alguna le da por no volver? Pobrecitos.