Un desahogo

ANTONIO BADILLO

Con el lustre que he sacado yo al viejo dicho de que correr es de cobardes y aquí me tienes, arrastrando el trote cochinero por las cunetas y equipadito como para el catálogo de una tienda de deportes. Tras la económica, parece que ahora asoma la de los cincuenta. Las crisis son así, como en el juego de la oca vas de una a otra tirando porque te toca, y ésta me ha enseñado a no trazar líneas rojas con rotulador permanente. Muchas veces la vida te obliga a borrar, de modo que mejor usa lápiz y aprieta poco. Acabarás buscando los besos que consideraste rutina, añorando aquel abrazo que tanto calor te daba en verano, deglutiendo tus propias palabras mientras mudas de principios según sopla el viento. O corriendo, quién sabe. Salvo honrosas excepciones, la congruencia no forma parte de la esencia humana, pero unos se pueden permitir darle la espalda más que otros. Yo a lo sumo tendré que aguantar el vacile de algún amigo runner resentido. Sin embargo, quien aspire a gobernarme necesitará ejercer una ascendencia moral sobre mí, y eso no se logra a base de improvisación, haciéndome sentir otro vulnerable peón a merced del salto caprichoso de su caballo. Difícilmente se granjeará esa autoridad un tripartito tan entregado al rescate de personas que ha degenerado en agencia de colocación; Ribó y Gómez jugando a las sillas musicales bajo los acordes de Pimpinela; la oposición a todos ellos, marcada por unos vergajazos del descrédito todavía demasiado frescos como para tomarla en serio; el hoy estadista Sánchez, quien a fuerza de soslayar su paternidad del 'noesnoísmo' recita el discurso de Rajoy en 2016 con el mismo descaro con que Casado le plagia el suyo; los generales sanchistas al reclamar la altura de miras de una Susana Díaz que debe de estar retorciéndose en su búnker; Iglesias, capaz de mendigar frente a la puerta que aporreó cuando se sentía DiCaprio en la proa del Titanic; el tacticismo de Rivera o la ranciedad de Vox; las derechas tirándose de los pelos, las izquierdas de las coletas... Para otros dejo la crónica política, esto es un simple desahogo. Visto lo visto, mejor seguir corriendo.