La derecha que no suma

Al PP primero le salió Cs por la izquierda, luego Vox por la derecha. Querer unir a los tres a toda prisa está resultando inútil

CURRI VALENZUELA

Temor en el PSOE a que en el último momento, justo antes de que el próximo día 23 se convoquen nuevas elecciones de forma automática, Podemos decida apoyar la investidura de Pedro Sánchez a cambio de nada y los socialistas se encuentren con un débil gobierno en minoría incapaz de durar ni media legislatura con todos los partidos, incluido el de Pablo Iglesias, marcándole desde la oposición. La política española ha caído en el esperpento de tener un presidente en funciones que dice una y otra vez querer gobernar con un socio del que sólo desea que se niegue a esa posibilidad, tal cual el miembro de un matrimonio que desea que el otro le ponga las maletas en la puerta para que éste sea señalado por todos sus conocidos como el responsable de la ruptura.

Hasta ahora la explicación más extendida del porqué de esa reticencia a gobernar de la mano de Podemos se explicaba incluso dentro del propio PSOE por su esperanza de que unas nuevas elecciones aumentaran de forma considerable el número de sus escaños mientras se reducen los de los seguidores de Iglesias. Con las últimas encuestas en la mano la razón fundamental de esa urgencia por acudir de nuevo a las urnas parece ser la de la mala situación de los partidos de centroderecha, que no sumarán lo suficiente para alcanzar el poder. Otra vez.

Los culpables de que quienes sumaban para formar gobierno no se hayan puesto de acuerdo son un Sánchez que ha querido seguir en la Moncloa como si tuviera mayoría absoluta y un Iglesias que se ha enrocado en exigir varios sillones en el Consejo de Ministros, pero resulta que las izquierdas no bajan en intención de voto. Lo único que consiguen es un trasvase de Podemos al PSOE. Y, si las encuestas no mienten, los socialistas pueden llegar a formar gobierno sin la ayuda de ninguna de las formaciones partidarias de la independencia de Cataluña, un alivio de cara a una legislatura con bastante tranquilidad.

Pero España es diferente, y los partidos de derechas o no han sabido o no han podido aprovecharse de la pelea diaria ante los medios de comunicación de las formaciones de izquierdas. Pablo Casado ha lanzado su campaña de 'España Suma' para propiciar la unión preelectoral de PP, Ciudadanos y Vox al menos en las provincias menos pobladas y en las papeletas para el Senado y lo ha hecho sin encomendarse ni a los barones de su propio partido ni a sus posibles socios, que le han dicho en público que no con un par de bofetones que el líder popular podía haberse evitado.

La derecha no suma porque en los últimos seis años el PP ha perdido el liderazgo único que mantenía con todos los votantes situados a la derecha del PSOE. Primero le salió Ciudadanos por la izquierda, luego Vox por la derecha. Querer unir a los tres a toda prisa en base a una campaña de imagen está resultando inútil.