Decir adiós a un sueldo

A. Rallo
A. RALLOValencia

Marcharse resulta siempre complicado. Da igual que se trate del adiós en una empresa, de una relación, de un equipo de fútbol o de la verbena de San Juan. Pero si esa despedida va acompañada de la renuncia a un sueldo público el asunto se pone ya casi imposible. De ahí, el mérito de Toni Roldán al poner punto y final a su carrera política en Ciudadanos. No está de acuerdo con el proyecto de la formación naranja así que deja el escaño y el partido. Y a otra cosa. Sin mayores agobios. Parece que no necesita la política para vivir. Esa es una de las claves. Un vistazo rápido al parlamento valenciano y a los cargos intermedios permite comprobar que hay gente dispuesta a cortarse un brazo antes que desprenderse del colchón de un generoso sueldo público. Al hilo de la 'repesca' de la exdiputada europea Carolina Punset por parte del presidente Ximo Puig, conviene recordar cómo los críticos de CS en la Comunitat, con Alexis Marí a la cabeza, dejaron la disciplina de la formación, pero se atrincheraron en el grupo mixto porque lo de criticar al partido es de valientes, pero lo de rechazar dos años de sueldo sin demasiado esfuerzo parece de inconscientes. En la administración valenciana se dan casos de personas que han colonizado el sistema y que no reúnen otra experiencia más que la de trabajar en lo público. Más allá de establecer un número máximo de mandatos o de tiempo al frente de determinados puestos públicos -siempre que no sean funcionarios- convendría reclamar un periodo de prueba en la empresa privada. Pongamos diez años, por ejemplo. Con ese curriculum, quizá luego fuera mucho más facil decir bye bye.