Nadie hace ya los deberes

Inés Herrero
INÉS HERRERO

Año tras año, septiembre llega cargado de consejos para sobrellevar el estrés postvacacional, caras largas y sonrisas entre quienes dan la bienvenida a los esperados refuerzos. En mi etapa escolar, los reencuentros a las puertas del colegio, ataviados todos con el inolvidable uniforme de cuadros y con pesadas mochilas a la espalda, daban paso a la presentación de la nueva tutora. Era el momento de hacer balance de las vacaciones, anotar fechas clave en la agenda y aguardar 'la pregunta'. «¿Habéis hecho los deberes?», planteaba la maestra, atenta a la reacción de quienes exhibían satisfacción por haber cumplido la tarea y al temor de aquellos que esgrimían creativas excusas.

Los cuadernillos se amontonaban en el pupitre abocados al olvido, un año más, pero muy pocos se atrevían a regresar a clase con las manos vacías.

Ahora, sin embargo, casi nadie se preocupa por volver al tajo con los deberes hechos. Capítulo aparte merecen los dirigentes de PSOE y Podemos, incapaces de anteponer el interés general al particular, o partidista, hasta el punto de preparar ya un nuevo escenario electoral para que sean los ciudadanos quienes resuelvan sus tareas.

Los empresarios valencianos, preocupados por una interinidad que amenaza con pasar factura a la economía, se reunieron con el presidente Puig en la tradicional comida de inicio de curso de la Cámara. Entre apretones de mano y fotos de familia con la barraca de fondo, al parecer nadie se acordó de preguntarle por los deberes que le encomendaron justo un año antes.

En 2018, con su partido en el Gobierno, en ese mismo escenario se exigieron -y prometieron- soluciones a la infrafinanciación y otras reivindicaciones. Hasta la fecha, ni rastro, y la excusa de la interinidad estatal no convence ya ni a sus socios de Compromís.