Big data

ROSA RODRÍGUEZ

Hace casi diez años en una casa de la Norteamérica profunda recibieron un paquete con un kit premamá. Pese a que la correspondencia iba dirigida a la joven de la familia, la abrió su padre. Se cabreó en cuanto vio el interior. Sin pensarlo, arremetió contra el remitente, Target Corporation, por avasallarles con publicidad. Lo que ese hombre desconocía es que en unos meses su hija le haría abuelo porque estaba embarazada. La cadena estadounidense de grandes almacenes lo supo antes que él. Pese a que ella intentaba mantenerlo en secreto, la compañía lo detectó gracias a un algoritmo de sus clientas con el que identificaron un listado de productos que les interesan cuando esperan un bebé, como complejos vitamínicos o crema sin perfume. Lo que hizo el gigante comercial es aplicar el teorema de Bayes que calcula la probabilidad de un hecho, teniendo información previa sobre sus características. Algo así está estudiando la Fundación Turismo Valencia. Presumiblemente antes del 26 de mayo se hará el lanzamiento de un programa que está en periodo de prueba. Se trata de un sistema de inteligencia que cruzará millones de bytes en base a variables sobre la demanda, la oferta, el clima, etc. La piedra filosofal del nuevo modelo radicará en el poder de anticiparse a la tendencia con resultados exactos en cuanto a cantidad de visitantes, edades, procedencia, gasto medio y motivos por los que eligen nuestros destinos y no otros. El Big data es la madre del cordero del marketing. En la política el triunfo pionero de este mecanismo matemático es Barack Obama. En 2012 sus gurús construyeron para su campaña a la reelección un monstruo llamado 'La cueva'. Un equipo de analistas interpretaba 24 horas las interacciones de los datos que provenían, por un lado, de millones de perfiles en redes sociales y, por otro, del puerta a puerta y sondeo telefónico. La medición, con la ayuda de una aplicación ad hoc para móviles, les permitió microsegmentar mensajes para focalizarse en estados y electores indecisos. Con la técnica descubrieron, por ejemplo, que uno de los sueños de las americanas de entre 40 y 49 años de la Costa Oeste era cenar con George Clooney. Un deseo que pusieron a su alcance sorteando una velada en casa del actor bajo el reclamo 'Obama, Clooney y tú'.

Según el CIS, hay un 40%, grosso modo, de electores que aún no sabe por quién se decantará para Moncloa y Generalitat. En el cocinado porcentaje se esconde la bestia negra del voto oculto. Un enemigo de récord sin precedentes contra el que los candidatos, carretera y manta, combaten sin cinturón de seguridad. No hay azar que valga si nos fijamos en los patrones de comportamiento que adivina el Big data, capaz de acertar hasta en la fecha del parto de una chica de Minnesota. Si como entendía Einstein, «Dios no juega a los dados» porque el universo no es tan impredecible, tampoco debería serlo el 28-A.