LA CUSTODIA DE LA CATEDRAL

MANUEL ANDRÉS FERREIRA

Valencia celebra este fin de semana la fiesta del Corpus con una procesión única en el mundo por la enorme variedad y simbología histórica de todos y cada uno de sus elementos. Es una de las fiestas de mayor raigambre entre los valencianos, que un año más se emocionarán al paso de la Custodia de la Catedral, considerada la más grande del siglo XXI. En este punto hay que recordar que la idea de su construcción se debe al jesuita Antonio de León en 1942. El diseño corrió a cargo del arquitecto diocesano Vicente Traver, a la sazón autor del palacio arzobispal. Los trabajos de la Custodia fueron dirigidos por el orfebre Antonio Pajarón, que gozaba de las mejores referencias, profesionales y personales, dadas por destacados componentes de la sociedad valenciana; junto a Pajarón colaboraron cualificados escultores, orfebres y esmaltistas.

Esta magnífica obra de arte también es conocida por el sobrenombre de custodia de los pobres porque la mayoría de los donativos que se ofrecieron para poder realizarla provenían de familias de humilde posición social.

Es posible que muchos valencianos no conozcan una de las obras de arte más reconocidas en el mundo cristiano como es la Custodia de la Seo, por su estilo arquitectónico, por el preciosista trabajo de sus orfebres y, sobre todo, por sus dimensiones que la convierten en la mayor obra de orfebrería del siglo XXI. Sin embargo, habrá que recordar que la Catedral había poseído dos Custodias: una fechada en 1422 por el platero Joan Castellnou y perdida en 1812 al fundirla para convertirla en moneda, y una segunda desaparecida en 1936 durante la Guerra Civil, como señala el jesuita Antonio de León.

Por otro lado, cabe destacar según podemos leer en la obra 'Historia y descripción de la Custodia procesional de la Catedral de Valencia', del jesuita Antonio de León que fue el arzobispo Prudencio Melo Alcalde el que la bendijo en el año 1945, aún si acabar, y desfiló en la procesión del Corpus de ese mismo año, causando una gran admiración, según los cronistas de la época.