CUÉNTAME-ESCÚCHAME

JOSÉ-ANTONIO BURRIEL

Hace unos días citaba unas ideas de Luis Rojas Marcos: la necesidad que tiene la personas de hablar, de relacionarse con los demás, de expresar sus sentimientos y estados de ánimo. Cuéntame, decir, como expresión de ánimo para que el otro abriera sus pensamientos. Y añadía: Escúchame. Porque abre sus pensamientos esperar que el otro le escuche. Y escuchar no es solamente «abrir los oídos a las palabras». Es algo más. Es poner interés cierto en lo que se le cuenta, en lo que se que dice.

Pues bien, en estos días cercanos a las elecciones municipales son muchos los candidatos que se acercan a los ciudadanos y les piden sus opiniones acerca de lo que hay que hacer, acerca de cómo actuar. Es decir, quieren escuchar los problemas de los ciudadanos, los que les preocupa en la ciudad, en el pueblo, en el barrio. Lo que no tengo tan claro es que los candidatos de cada partido «escuchen» de verdad; es decir, atiendan lo que se les dice, tomen buena cuenta de ello para sus propósitos de gobierno. Tengo la impresión que a menudo el político «oye» pero no escucha: esta decidido a llevar a cabo sus planes de gobernó les digan los ciudadanos lo que les digan.

Y si nos referimos a la ciudad de Valencia estoy seguro que un tema se repetirá una y otra vez: el carril bici, los patinetes, las líneas del transporte público. Opiniones tenemos a tropel, y para casi todos los gustos. Con una coincidencia: algo que mejorar y cambiar porque el tráfico en la ciudad se está convirtiendo en un auténtico caos. ¿De verdad escuchan los posibles gobernantes las quejar y reclamaciones de los ciudadanos, peatones, conductores, usuarios de los transportes públicos? ¡Mucho me temo que no! Mucho me temo que se les dice «cuéntame» por aquello de presumir estar atentos a los ciudadanos, pero... ¡tienen decidido lo que van a hacer y...punto y pelota! No digo que todo lo que se dice por parte de los ciudadanos deba de ser atendido. Si digo que todo lo que de verdad se escuche, bien merece una reflexión.