Cruzar la línea

'La voz más alta' obliga a pensar a quien la ve en qué tipo de información desea como ciudadano libre

VICENTE GARRIDO

No se pierdan este verano la serie de televisión 'La voz más alta', emitida en una plataforma de pago, interpretada de modo prodigioso por Russell Crowe. Muy alejado de su tipo atlético y musculoso de Gladiator, Crowe (con la ayuda de una caracterización de varias horas por episodio) se pone en la piel de Roger Ailes, el que fuera creador del canal de noticias de la Fox, propiedad del magnate Rupert Murdoch. Con un peso que supera los 100 kilos, hemofílico y depredador sexual, Ailes simbolizó y ejecutó de manera implacable el tratamiento informativo en el que Donald Trump basaría su éxito solo unos años después. Está todo en el menú de 'noticias' que Ailes suministró durante años a los estadounidenses: la idea de que el hombre blanco se ve amenazado por una sociedad multicultural, que Obama odiaba realmente todo lo que hizo 'grande' a América, que los hechos verdaderos no importan si se venden mejor los falsos... La serie pone los pelos de punta porque vemos cómo los principios y la decencia poco pueden frente a la promesa de tener éxito profesional o la pura extorsión.

Hay un momento muy revelador en el que los periodistas que trabajan para Ailes protestan por las indicaciones que éste les da en el sentido de machacar insistentemente al espectador con noticias que son como mucho un rumor o directamente falsas. Sentimos su angustia, su incomodidad por tener que renunciar a los principios básicos que aprendieron en las facultades de periodismo, saben que están 'cruzando la línea' que separa al periodista de verdad del filibustero, pero no tienen valor para oponerse al intimidante jefe, quien incluso ha sido capaz de forzar a Murdoch a que le otorgue plena libertad editorial para calumniar a Obama: si él no controla por completo el canal se marchará y, con él, el millonario beneficio que le provee.

En opinión de Ailes había un sesgo importante en los medios informativos norteamericanos a favor de los liberales, así que él iba solo a equilibrar la balanza. Con Fox News la mitad del país republicana tendría el tipo de información que encajara con su forma de ver el mundo y, lo que es más importante, recibiría una inundación de opiniones donde las ideas de los espectadores se verían reafirmadas y gratificadas. La Fox hizo de sus programas informativos un espectáculo compuesto por bellas presentadoras y sofistas de la palabra. Además de una serie llena de componentes dramáticos sabiamente construidos, donde la vida pública y privada de Ailes se alternan con sus interesantísimas vicisitudes, 'La voz más alta' obliga a pensar a quien la ve en qué tipo de información desea como ciudadano libre. A todos nos gusta escuchar cosas con las que estamos de acuerdo, pero si nos negamos a valorar otros argumentos perderemos la capacidad de hacernos preguntas. Y alguien que no se cuestiona nada es un peligro.