Coordinador de austeridad

Inés Herrero
INÉS HERRERO

En el reparto de sillas, sillones y banquetas entre los socios del Botànic, segunda parte, echo en falta un coordinador de austeridad. Hasta cuatro direcciones generales de coordinación tendrá el nuevo Consell, dos para Presidencia de la Generalitat y las otras dos, a repartir como buenos hermanos entre las áreas controladas por los vicepresidentes Mónica Oltra (Compromís) y Rubén Martínez Dalmau (Podemos).

Cuatro, a razón de 59.000 euros anuales para cada responsable, resto de estructura aparte. En Presidencia, una se ocupará de coordinar la acción de gobierno -no le faltará trabajo, visto lo visto- y la otra de coordinar ese diálogo social que patronal y sindicatos reivindican en bucle, con escaso éxito. En el caso de las vicepresidencias, les faltó un toque de creatividad. Dirección general de coordinación institucional de la vicepresidencia, para Oltra, y dirección general de coordinación institucional de la vicepresidencia segunda, para Dalmau.

Me queda la duda de quién coordinará a los coordinadores. Si están a tiempo, deberían nombrar un coordinador de coordinadores, o uno de austeridad, que al parecer no está de moda aunque los números sigan teñidos de rojo. O, mejor aún, uno de reparto de sillas, y así lo entendemos todos a la primera.

«Es la estructura necesaria y si no consideráramos que hace falta no la habríamos aprobado», sentenció Oltra, tratando de justificar el récord en inflar la nómina de altos cargos y asesores a 253, desgranado en estas páginas por mi vecina de Política, Marta Hortelano, y Juan Carlos Ferriol, presidente de la comunidad. Perla solo superada por la declaración a Europa Press de Vicent Soler, conseller de las cuentas: «A lo mejor nos sale rentable a los contribuyentes». Puede que sí o puede que no, será cuestión de coordinación.