EL CONTRASTE, EN RUZAFA

Mª ÁNGELES ARAZO

Los valencianos conocen como Contraste una zona de Ruzafa, aunque la mayoría ignoren al motivo de la denominación. Surgió como recuerdo de las casas que contrastaban el oro, ubicadas allí, a la altura donde los tranvías del 6 y del 7 cambiaban de dirección. Y sabido es que el número 7 (Ruzafa-Mislata) fue el acaparador de mayor número de advertencias: Desde 'No blasfemar', 'Prohibido escupir' y 'Prohibido hablar con el conductor' a 'Cuidado con los rateros'.

La calle de Ruzafa, una vez cruzada la Gran Vía, puede considerarse como un alargado centro comercial; las fincas son modernas, sólo se descubre algún solar y en los bajos se suceden pequeños comercios, restaurantes y bares, destacando en este núcleo 'El Niño llorón', que abrió sus puertas en 1930 y es auténtica imagen de publicidad antañona y popular. En sus escaparates se descubren todos los productos de alimentación que dominan en el mercado actual, junto a la bollería valenciana propia de festividades.

Presidiendo el local figura el retrato del fundador, Mateo Crespo, que tuvo el acierto de elegir el lugar ciudadano con espíritu de pueblo. No olvidemos que Ruzafa contó con Ayuntamiento propio desde 1836 a 1877; también dispuso de matadero, dado que en las alquerías de la huerta era frecuente tener animales.

Según las épocas del año, Ruzafa destaca por su carácter tan acogedor que igual convoca unas jornadas multiculturales reuniendo a los numerosos grupos étnicos de emigrantes, que se huele a incienso y a pólvora anunciando procesiones, que es polo de atracción para miles de ciudadanos deseosos de admirar sus calles iluminadas cuando llegan las Fallas.

En el pasado histórico y poético quedan las evocaciones de la Ruzafa árabe, que nos legó los trazados de jardines espléndidos, aquellos de los cenadores de celosías, los surtidores constantes y los árboles elegidos por el perfume..

¿Y ahora...? La vida continúa palpitante con bares, restaurantes, recitales de jazz, baile y momentos de reposo en teterías y librerías de viejo, donde se descubre un interesante libro.