Contaminación lumínica

Valencia es de las ciudades que más malgastan en iluminación, pese a reiterarse tantas veces que se corregiría el despilfarro

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

Hay muchas cosas que parecen no tener remedio. Por supuesto están las que no tienen arreglo porque son así y ya está, o porque, aunque sería deseable que fueran de otra manera, es notorio que los cambios son muy lentos o complicados, existen imponderables que lastran las cuestiones... Pero luego están también asuntos que todo el mundo acepta que son anómalos, que es posible arreglarlos y se deberían corregir; por supuesto las autoridades lanzan periódicamente buenas intenciones, se promulgan planes, se realizan estudios estratégicos, se convocan reuniones, simposiums, congresos, lo que haga falta, y al paso de los años te das cuentas de que todo sigue igual, o peor, inexplicablemente.

Valencia está en cabeza del listado de ciudades con mayor contaminación lumínica. No llega a ser la ciudad-luz por excelencia de España, que es Bilbao, pero le anda muy cerca y proporcionalmente está por encima de Madrid y Barcelona en intensidad.

Mirar las imágenes nocturnas de la Tierra captadas desde la estación espacial resulta muy ilustrativo. Se identifica fácilmente cada ciudad, sus cinturones industriales, incluso las poblaciones grandes y los 'corredores' en los que se han ido alineando carreteras, localidades, autopistas, actividad económica..., la cornisa cantábrica, el litoral mediterráneo, los valles del Ebro o del Guadalquivir, el gran Madrid que casi se come media provincia, la gran Barcelona... de la misma forma se detectan las grandes áreas con poca demografía, en Aragón, zonas de ambas Castillas... Como sorprende igualmente lo muy iluminado que está el norte de Portugal. Quizás allí baten el récord.

Mirando con detalle la Comunitat Valenciana se identifican con gran claridad las grandes urbes, la sucesión de núcleos de población a lo largo de los principales ejes de comunicaciones... y por supuesto Valencia, que es de las ciudades de España que más cantidad de energía lumínica lanza al espacio sin justificación. Un problema que hace mucho tiempo que está diagnosticado y sobre el que han girado infinidad de voluntariosas iniciativas para reducirlo, por lo que resulta menos comprensible que haya ido a más.

Cualquiera entiende que no hace falta iluminar las calles más allá de lo que es modestamente necesario. Por economía y porque no es correcto invadir el espacio con excesos que no sirven más que para despilfarrar energía de la forma más tonta e impedir que se puedan ver las estrellas. Si preguntan a su alrededor verán que casi nadie les sabe citar alguna estrella que pueda ser visible desde aquí ni en qué fase se encuentra la Luna. Ni hay interés, ni pueden verse, cegados por la contaminación de luz artificial. Y al revés. Y tampoco se puede comprender que en una época en la que tanto se mira -supuestamente- por cada porción de energía y la sostenibilidad de todo, en esto y en tantas cosas no se ponga remedio.