UNA CONSELLERIA PARA HACER HUECO... Y ALGO MÁS

UNA CONSELLERIA PARA HACER HUECO... Y ALGO MÁS

Cuando la crisis provocó la ampliación de las ratios y de la carga de docencia, las decisiones se vistieron de argumentos de gestión, pedagógicos, etcétera. La causa inicial era económica, presupuestaria, el impacto en la Educación y en las autonomías de la situación de amenaza de rescate que vivía el país. Por tanto, era imposible analizar las razones pedagógicas de tales decisiones adoptadas por una causa no educativa, ajena a la escuela.

De alguna forma, y salvando las distancias porque el asunto no es en absoluto equivalente, también existe una razón ajena a la escuela a la hora de definir el nuevo organigrama de la Generalitat Valenciana. Cualquiera que haya seguido atento la actualidad de los últimos meses habrá comprobado que la Administración valenciana para esta segunda legislatura ha engordado, no tanto por un empacho presupuestario, que los deseos por una mayor financiación se hayan cumplido, sino que el tamaño de la fuente ha crecido porque hay más comensales en la mesa. Por tanto tras esta causa principal, el resto de argumentos sólo visten tal razón, pero no explican, por si solos, el organigrama aprobado.

Sin ser exhaustivo, queda así un organigrama en el que se producen duplicidades que incluso permiten la retranca, como sucede en la nueva Conselleria de Innovación y Universidad, desgajada de la de Educación. Así, se crea una nueva dirección general para el Avance de la Sociedad Digital para el impulso de la digitalización de la economía y la sociedad, a la par que se crea otra para la Lucha contra la Brecha Digital para el impulso de proyectos para «la reducción de la brecha digital». Es decir, una dirección general para reducir el impacto social que genere la dirección general que desarrolla la economía digital. Todo en un departamento. Y así.

El organigrama de la Conselleria de Educación también ha crecido, aclaradas sus competencias con la pérdida de las referidas a las universidades y el mantenimiento de la política lingüística. No obstante, este crecimiento de direcciones generales, si bien también responde a la causa general de hacer hueco, adopta una estructura habitual en el departamento, ya que en la anterior legislatura, el Pacto del Botànic fue tacaño en direcciones generales educativas.

Así, durante los últimos cuatro años, dos macro direcciones generales recogían competencias que otras veces, en anteriores gobiernos, se repartían entre varias, y solo en el breve mandato de José Císcar estuvieron aún más resumidas: una para ordenación y gestión de recursos, otra para innovación y calidad.

Así, las principales novedades del nuevo departamento están en la división entre centros y personal, la vuelta de una dirección general responsable de las infraestructuras (como aquella de Régimen Económico que acometía las obras antes de Ciegsa) y la nueva dedicada a la Inclusión Educativa.

La división entre Centros Docentes y Personal es un esquema habitual en las administraciones educativas debido al tamaño del sistema: una gestiona 2.000 centros, otra 65.000 trabajadores. De hecho, se atiende a una de las debilidades de la anterior legislatura que fue una gestión de personal infradotada que generó problemas concretos en las nóminas ante situaciones singulares.

La otra novedad, ya citada, es la recuperación de un área dedicada a las Infraestructuras Educativas como era habitual en el departamento. El ambicioso proyecto Edificant no tenía su traducción en la estructura.

La tercera novedad es la dirección general de Inclusión Educativa, justo el tema que el Consell se ha autoimpuesto como deberes de verano en su reciente reunión programática. Se barrunta que la inclusión marcará la agenda educativa en la primera parte de legislatura y de ahí la paradoja, más como chiste que como crítica, que para la incorporación de la Educación Especial en los centros ordinarios se cree una dirección general especial desgajada del resto.

Esto es lo creado, porque también es llamativo lo que desaparece, o al menos lo que ni se menciona, y que transmite aquello que no forma parte principal de la política educativa. Así, desaparece de las denominaciones palabras como «Calidad educativa» o «Evaluación», que suelen ser recurrentes. Y otras, como familias o participación, si bien ocasionales en otros territorios, tampoco se mencionan.

En cuanto a las personas, mientras el PSPV-PSOE está dando continuidad, Compromís está en renovación.