EL 'CONSECHAL' DEL PEDAL

ANTONIO VERGARA

El día que el 'consechal de tráfic' -conocido como 'el dictador del pedal'-, Giuseppe Grezzi, abandone democráticamente su 'consechalía', Valencia recuperará el placer de vivir y los automovilistas la libertad para utilizar el automóvil.

Asimismo, los taxistas no se acordarán continuamente de él. Desde siempre, el tema de conversación entre dos personas que acaban de conocerse, en el ascensor o en un taxi, ha sido la climatología. La costumbre la destrozó este 'consechal' nacido en Vico Equense, localidad del área napolitana y lindante con poblaciones donde la Camorra se ha movido -y se mueve- con facilidad, caso de Castellammare di Stabia.

Empezó con una bici oxidada. La cadena le saltaba a menudo. Y ni la 'corona' de cuatro velocidades ni la 'palometas' para sujetar y centrar las ruedas eran de la marca Campagnolo. Y los mandos de los cambios no iban en el manillar. Aún no era político. Actualmente monta una bici eléctrica.

La cuestión es que el 'dictador del pedal', marcado por su lugar de nacimiento, ha iniciado otra batalla ciudadana, por no decir que campal, contra Aspanion (Asociación de Padres de Niños Oncológicos) y la Papanoelada Solidaria Motera.

Desde hace dos años, estos moteros desfilaban por la ciudad, disfrazados de Papá Noel, con la autorización reglamentaria. En la edición 2016 hubo 400 moteros/as. Éstas, generalmente de 'paquete', fuertemente asidas a su piloto. Además de darle color por technicolor a las calles y avenidas, regalaban juguetes y una cantidad de euros en metálico a los niños enfermos, más de uno admirador de Valentino Rossi o Marc Márquez.

¿Hay alguien con un mínimo de sensibilidad y corazón en sus entrañas capaz de prohibir un acto festivo y fraterno como éste?

Sí. Giuseppe Grezzi, a pesar de que tiene una hija, y de que si no le ha sorbido ya el seso, lo habrá abroncado. «Papà, tu non sei buono. Mi ricordi di Joseph Stalin».

La respuesta del 'consechal' fue la estrofa de una canción de Renato Carosone, también napolitano, a modo de excusa: «Mo' vene Natale / nun tengo denare / me leggio 'ogiurnale / e me vado 'a cucca».

La letra está en dialecto napolitano, pero todos sabemos, tras leerla, que el 'consechal' no se corta un duro (euro). No traducimos el vocablo 'cuca' por educación.

La petición para pedir el permiso reglamentario data de antes del pasado verano, según Ferran Sáez, secretario de la entidad 'Cremant Goma'. No hubo respuesta -negativa- hasta el 12 de diciembre. Un correo de --¡agárrense a tanta pompa y circunstancia!- la Ocupación del Dominio Público Municipal denegaba la cabalgata motera por orden del 'consechal' del pedal.

¿Motivos? «Problemas de tráfico» (¡vaya descubrimiento!). La Policía Local ya les había prometido tres motoristas para estar ojo avizor y no «paso corto, vista larga y mala leche» (el viejo eslogan, ya caducado, de la Guardia Civil), a fin de organizar el tráfago. Pero el 'capo' es Grezzi y han tenido que acatar su ordeno y mando.

Pero a nosotros, ni a nadie con el cerebro convenientemente amueblado, nos la da con queso. Ni tampoco a 'Cremant Roda' ni a Aspanion. Ni a la Fundación Casa Ronald McDonald Valencia, otra de las entidades filántropas. En 2016 regalaron a Aspanion diez televisores para las habitaciones de los hospitales con niños oncológicos, como informó P. Moreno, el periodista-lince de información municipal de LP.

Sólo hay un diagnóstico: el hondo sectarismo y fanatismo ideológico de Compromís. ¿O no es verdad que los numerosos maratones y medio maratones, más el histerismo 'running' y otras modalidades de ir corriendo por las calles y avenidas sin rumbo conocido, colapsan infinitamente más la ciudad? En la denominada Carrera de San Silvestre Valencia (una copia de la madrileña) participaron 16.000 personas en 2016. Y en los maratones, una media de 8.000 oficinistas. Más claro, Marzá.

Naturalmente, Grezzi actúa y Joan Ribó asiente, parapetado tras él. Un cotilleo. El 9 de noviembre, el señor alcalde fue visto comiendo en el restaurante Aragón 58, acompañado por dos mujeres. Pidió solomillo de ternera al foie gras, una horterada de nuevo rico. Este es el resultado progresista: 'Solomillo de ternera al foie'. 'Igualdad y Políticas Inclusivas'.