DE LA CONFIANZA AL CONTENEDOR

NURIA ALONSO

Presumía yo de no ser muy fan de los 'realities'. Pero haciendo memoria caigo en la cuenta de todas las variantes de este formato que me he tragado. Y eso que nunca he digerido 'Gran Hermano': se me atragantan las historias de convivencia sin más alicientes que el mero 'voyeurismo'. Me atrapan más otras propuestas más 'creativas'. Y repasando el histórico me despierta la curiosidad comprobar que cada gran cadena apueste más o menos por un estilo de 'reality' particular. Por ejemplo, la 1 se vuelca con los 'talent-show', buena renta les da 'MasterChef' y 'Maestros de la costura' en sus variadas versiones. Telecinco gana adeptos con las convivencias conflictivas, sean o no de famosos, estén en la casa o en la isla. Cuatro y La Sexta optan por la cuidada postproducción de 'Quién quiere casarse con mi hijo' o 'El jefe infiltrado', por ejemplo.

Pero confieso que los de Antena 3 son mi debilidad. Por esa etiqueta de experimento psicológico que les cuelgan. Desde aquel genial (y poco ponderado) 'Confianza ciega', cuyo equilibrio entre la sorna y la seriedad bordaba la estupenda Francine Gálvez, pasando por los divertidos matrimonios a ciegas de 'Casados a primera vista', hasta la última propuesta estrenada de 'El contenedor'. En el primero, tres parejas ideales de la muerte se metían separadas en dos casas para convivir con una docena de guapos y guapas con mucho morro y poco que hacer. Y se les suponía fieles. Como imaginarán, se mascaba la tragedia. Y se consumó, ¡en quince días!, para gustazo de la audiencia.

Ahora (Antena 3 emite esta noche su segunda entrega), 'El contenedor' lanza a los participantes a desprenderse de todo. Literalmente. Ni unas tristes bragas les dejan. Y a ver qué pasa.

El experimento estipula que cada integrante de la prueba recupera un objeto al día (dura diez días). Resulta entretenido ver qué escoge cada uno y cómo cambian las prioridades cuando la carencia de posesiones es absoluta. Eso, sumado al interés que despierta en los humanos ver cómo otros de su especie las pasan canutas, y mejor si es en cueros, es un éxito casi garantizado. Y suma y sigue.