COMPROMIS. UBI SUNT?

ELENA BASTIDAS

Quienes me hayan leído o escuchado en diferentes foros de opinión sabrán que antes, durante y después de mi etapa como diputada en el Congreso siempre he puesto el acento en la irrelevancia e ineficacia que, a mi juicio, tiene el nacionalismo valenciano en el ámbito estatal.

Por mucho que Joan Baldoví sea mimado por los medios de comunicación de aquí y de allá, como también le pasa a Mónica Oltra, los resultados en las urnas en las pasadas elecciones generales me dieron la razón. Perdieron tres escaños en el Congreso y fuerza en Les Corts.

Porque más allá de lo que uno se crea que es o venda de sí mismo son datos objetivos que la ciudadanía no les ha visto como los defensores de los intereses de nuestra Comunitat por encima de todo ni como su «voz en Madrid». Simplemente les han visto como la obediente extensión una veces de Podemos y otras del PSOE. Al margen de las consecuencias de asumir posicionamientos políticos como el de mostrarse a favor de quitarnos a los valencianos el 'derecho a decidir' lo que ha de ser España. ¿Acaso pensaban que su abierta posición a favor de un referéndum de independencia en Cataluña no les iba a pasar factura?

Paradojas de la vida, los que siempre hablan de 'identidad' se quedaron sin ella. En estos momentos de negociaciones para el gobierno de la nación Compromís vuelve a ser asumido por analistas políticos, medios de comunicación y ciudadanía como un voto favorable a Pedro Sánchez cuando llegue el momento de la verdad.

Sí. Por mucho que se esfuercen en decir que si no está en la agenda un nuevo sistema de financiación para nuestra Comunitat no lo harán. De lo contrario no estarían escondidos, todo el mundo hablaría del «disputado voto del señor Baldoví». Pero claro, los 'pollos' que arengaba la Sra Oltra, las campañas en redes sociales o manifestaciones para presionar y visibilizar nuestro principal problema se guardan para cuando vuelva a haber un gobierno del Partido Popular.

El 'pacto de los sillones' es obvio que tiene letra pequeña pero los valencianos tenemos muy buena vista... y memoria.