COMPROMÍS SE MUEVE

JC. Ferriol Moya
JC. FERRIOL MOYAValencia

A más de uno le ha llamado la atención ese matiz marcado esta semana por el portavoz parlamentario de Compromís, Fran Ferri, respecto a la posición de la vicepresidenta Mónica Oltra sobre la reunión mantenida por Ximo Puig con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Si la líder de Compromís vino a mostrar su complacencia con que se hubiera hecho evidente que era el Gobierno central el que obligaba a hacer los ajustes en los presupuestos de la Generalitat -asumiendo que lo que ahora toca es que el conseller Soler los negocie con las consellerias-, el diputado dejó sobre la mesa la posibilidad de proclamar la insumisión hacia Madrid, rechazando esos recortes y hasta la elaboración del Plan Económico Financiero (PEF) que reclama el Gobierno. Uno puede pensar que la discrepancia en relación con un tema de esta sensibilidad pueda obedecer a la tradicional falta de coordinación existente entre la acción de los nacionalistas en el Consell y su consiguiente defensa en Les Corts. Y muy probablemente sea eso. No obstante, también es posible que alguien pueda plantearse si el joven portavoz de Compromís en la Cámara autonómica pueda haber visto llegado el momento de comenzar a trazar perfil político propio, al margen de la senda señalada tradicionalmente por Oltra. No sería censurable, faltaría más, que en la coalición nacionalista aparecieran posiciones políticas propias, que pudieran complementar o matizar la de la líder. A Oltra ya hay quien la sitúa como cabeza de lista al Ayuntamiento de Valencia en las municipales de 2023 -Joan Ribó contará con 75 años-. Y uno tiende a pensar que quedan casi cuatro años para cruzar ese río, y que habrá que ver primero si Presidencia de la Generalitat no decide volver a adelantar elecciones autonómicas, y si la vicepresidenta encabeza la lista de Compromís. Ferri es, como Marzà o como Mireia Mollà, una de esas jóvenes referencias de Compromís a las que se les vienen atribuyendo ya las primeras tomas de posición orgánica en la coalición. El congreso del Bloc, en 2020, puede dar luz respecto a alguno de esos movimientos. Enric Morera es visto como un cartel electoral idóneo para optar a la alcaldía de Valencia. Eso sí, difícilmente el dirigente nacionalista se mediría a Oltra en el caso de que la vicepresidenta quisiera asumir esa responsabilidad, aunque está por ver que ni el uno ni la otra se planteen arrebatarle el puesto a Ribó si el alcalde decide, y salvo problema de salud (que nadie le desea) probablemente lo haga, volver a optar cuatro años más a la alcaldía. Compromís se mueve, y la próxima parada será el resultado de las generales del 10-N. La coyuntura de esta convocatoria es idónea para los nacionalistas. Ahora falta ver si las expectativas se cumplen o si toca buscar responsables.