Una ATV que compita con la AEAT

FERRAN BELDA

Por si no teníamos bastante con la Agencia Tributaria, el Consell del Botànic ha decidido dotarse de una AEAT propia. Una Agencia Tributaria Valenciana (ATV), una maquinaria recaudatoria con la que tratar de proveerse del ingente capital que precisa para ir tirando (literalmente). La pretensión sin embargo adolece de la melancolía de lo inalcanzable. Puig se resiste a admitirlo, pero las necesidades de la Generalidad son como el lema de la medalla de San Valentín: hoy quiere más que ayer pero menos que mañana. Y ni inventándose impuestos a razón de cuatro al año, como le aconsejó a Vicent Soler el entonces secretario de Hacienda catalán Lluís Salvadó en la famosa conversación interceptada por la policía, logrará hacer cuenta con paga. La solución para resolver la insuficiente liquidez de la Generalidad no es crear una AEAT barraqueta. Es no dilapidar a espuertas. No darle la razón a quienes piensan que el «café para todos» que Clavero Arévalo introdujo en la Constitución para que no hubiera discriminación entre regiones fue un error. El error es cargar de razón a quienes culpan al Estado de las autonomías de los males que sufre España. Y lo cometen nuestros gobernantes con una facilidad pasmosa. ¿Saben qué motivo de peso esgrimió el diputado de Compromís que el 21-06-2017 anunció que a primeros de 2019 entraría en funcionamiento la ATV?, Es decir: medio año y un año y medio antes, respectivamente, de que el ejecutivo acordara ponerla en marcha en el retiro espiritual de enero de 2018 y de que el Consell aprobara sus estatutos, el 18-01-2019, y nombrara a su primera directora general, el pasado día 8. Que había que montar la AVT para «no ser ni más ni menos que nadie». Bien es verdad que tampoco estaba en condiciones de justificarlo de otra manera. Las cuentas que deslizó el departamento que dirige Soler no difieren de las de la lechera. Dan por descontado que con el 12% de comisión que la Generalidad dejará de pagar a la AEAT por recaudarle sus tributos por la vía ejecutiva, disparate que se atrevieron a poner por escrito, van a poder fundar la ATV y aún no les sobrará dinero para comprarse pipas. Cuando no es menester ser catedrático para concluir que con los 3,48 millones abonados a la AEAT en 2016 -el 11,92% de 29,19 millones de euros- no se adquieren los inmuebles necesarios para la instalación de una oficina central y sendas delegaciones en Alicante y Castellón. Ni se las dota de un sistema informático tan eficaz como el de Hacienda. Ni por supuesto se pagan las nóminas a final mes. 500 personas, cálculo mínimo de la consejería, a 36.000 euros por barba -media salarial de À Punt, otro monstruo de reciente implantación-, suponen un desembolso anual de 18 millones. De lo que se desprende que lo único que conseguirá el Consell si no descarta por inviable la ATV es disparar su déficit. Que a lo peor es de lo que se trata.