EL COLT AMARTILLADO

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Ignoro si la encuesta del CIS sufrió cocción en las entrañas de las cocinas que preparan los estimulantes caldos que manipulan las corrientes que nos arrastran, pero su efecto es similar al de un Colt del 45 amartillado que apunta contra la rodilla del líder de Podemos. Ese modelo de revólver no era, que digamos, muy fiable, y una simple trepidación similar a la del terremoto de Favara del otro día bastaba para que se disparase provocando una escabechina de difícil reparación. Bang bang.

Sánchez proyecta audacia de pistolero de gatillo ligero y nadie se atreve a pronunciarse sobre si se repetirán las elecciones. Tiene toda la ventaja gracias a la munición del CIS, con o sin fogones, y sobre todo gracias a la percepción general; esto es, en caso de nueva pasadita por las urnas continuaría la hemorragia podemita, nadie lo duda, y acaso puede eliminar para siempre a un presunto socio demasiado cantamañanas. Iglesias demarró majestuoso su asalto celestial con la fogosidad de un cóndor, pero el transcurrir de los (breves) años, el devenir de los acontecimientos, lo han orillado hacia la condición de un repelente mosquito tigre morando en una mansarda. Sí, puede picotear, causar cierto dolor, pero ahora mismo si se pone chulapón le aplastas de un manotazo y como no acierte en su zumbido puede correr riesgo de extinción. Y qué rápido ha envejecido la nueva política... Ahí están, unos agarraditos al cargo y al sueldo, temiendo por su futuro cercano, y los otros manteniendo agarradas ridículas vía tuiter como si fuesen personajes obsesionados con su honra en algún zafarrancho del estilo de 'La venganza de don Mendo'. Entre los mosquitos, las moscas y los moscardones, con este calor que nos fumiga, casi que prefiero nuevas elecciones para optar por un regreso al bipartidismo. Vamos, lo de toda la vida.