NO A LOS CLUBS DE FANS

- Burguera
- BURGUERAValencia

Casi peor que ser un fan es rodearse de fans, farándula aparte. Vale que la política tiene mucho de espectáculo, pero todo tiene un límite. Una cosa es que guste el halago y otra que se necesite el halago para tomar decisiones. Pasa, sin embargo, que la discrepancia pública con quien lidera un colectivo se considera un gesto de desafío a la autoridad. Además, la discrepancia privada, una vez se dejó de tolerar la pública hace tiempo, tampoco se permite. Resultado: club de fans. Como los altavoces de la crítica de los rivales se han multiplicado (redes sociales, medios de comunicación desjerarquizados), las señales de hostilidad exterior se multiplican, y eso beneficia al club. Se castiga la crítica interna y se refuerza el blindaje frente a la externa. Resultado: club de fans. Ejemplos:

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias negocian rodeados de gente que les dice a los dos que, si el rival no cede, no pasa nada, que en noviembre humillarán al rival. ¿En serio? Lees los razonamientos y decir que son infantiles es elevarlos mucho. Parecen sacados de un guion de serie de políticos luciferinos. Una trama televisiva se alimenta de la acción/reacción y del conflicto vivo entre buenos y malos. La realidad es mucho más líquida, pero bueno, para eso está el gabinete de crisis, lleno de fans, que luego les dirán que el electorado es tonto o que fallaron a la hora de «transmitir el mensaje» los cuatro gatos del Área de Comunicación a los que usan de recaderos.

Y aquí hay unos tipos en el Bloc mosqueados con Oltra. Quieren asaltar su liderazgo porque perdieron concejales y suelditos que jamás soñaron tener. Primero querían eliminar a Morera, por amortizado, y quizá por ser de los pocos vivos y recordando lo penoso de transitar sin representación en Les Corts. No es que me parezca un crack, Morera, pero memoria tiene, y ha pasado frío. Los del club de fans del Bloc están convencidos de que Marzà es una alternativa electoral a la líder. Bueno. También los hubo en el PSPV convencidos (mucho) de que Sandra Gómez sería alcaldesa de Valencia, y quedó tercera. En el PP se apropiaron del chascarrillo del ´Consell del Titanic` y durante años auguraron una legislatura corta con un Puig sometido a Oltra. Puig ganó en abril porque adelantó las elecciones contra el criterio de Oltra, que casi les cuesta el Consell (les salvó que los votantes de Vox a nivel nacional no metieron papeleta a nivel autonómico). Sin embargo, ni unos ni otros aflojan y se mantienen rodeados de fans porque de ilusión también se vive, o más bien se sobrevive.