'Ciborgizar' la salud

AGUSTÍN DOMINGO MORATALLA

En algunos contextos sociales y sanitarios se ha planteado la 'ciborgización' de la salud. 'Cibor' es una palabra nueva que describe una realidad híbrida o mezclada donde hay una parte 'cibernética' y otra parte 'orgánica'. Se suele aplicar para describir un 'hombre-máquina' o una mezcla de persona y tecnología. En el ámbito de la salud en general y de la atención sanitaria en particular, es cada vez más habitual aprovechar los recursos tecnológicos, cibernéticos y algorítmicos para intervenir en prácticas de cuidado y atención a los pacientes.

Hoy no se trata solo de analizar el proceso por el que se utiliza una prótesis, un implante o cualquier otra tecnología para restaurar una función orgánica o fisiológica, como es el caso de la utilización de un implante coclear, un marcapasos o cualquier otro órgano deteriorado o perdido. Aunque en estos casos la salud y la calidad de vida dependerán de unos mecanismos tecnológicos que han dejado de ser artificiales para formar parte de lo que antes se llamaba ingenuamente naturaleza humana y ahora se llamará culturalmente vida personal humana, hoy se está planteando la posibilidad de que lo cibernético sustituya a lo orgánico. En lugar de hablar de hombre-máquina, se está empezando a plantear la posibilidad de aplicar la tecnología cibernética a la salud para que las imperfecciones de la naturaleza orgánica del ser humano puedan ser corregidas, mejoradas o recreadas por una inteligencia artificial aplicada a la salud. Se producirá una inversión del Hombre-máquina o una humanidad mejorada, a una Máquina-hombre o una tecnología humanizada.

Aunque la investigación genómica y la nanotecnología están contribuyendo decisivamente a estos cambios prometeicos del cuidado socio-sanitario del cuerpo, el ámbito donde se plantea de una forma dramática es en el envejecimiento y el final de la vida. De hecho, la simple observación del peso que tiene la tecnología cibernética en la atención domiciliaria o las unidades de intensivos, nos recuerda el progresivo poder que tienen las máquinas en la gestión de los protocolos de cuidado, alimentación, respiración y sedación. Es como si la aplicación de la cibernética al final de la vida anticipara los deseos del Movimiento Cibor, el Transhumanismo y una nueva era donde se ganara la batalla al envejecimiento y la muerte.

Recordemos que Neil Harbisson ya ha sido reconocido como ciudadano cibor y lidera una campaña de 'empoderamiento' tecnológico. En algún momento, los apasionados de esta ciborgización deberían acercarse al Museo del Prado para contemplar el cuadro del flamenco Patinir titulado 'El paso de la laguna Estigia'. Como Caronte en el cuadro, la cibertecnología parece la dueña de una minúscula alma humana a la que puede trasladar, en cualquier momento, del infierno del dolor y la muerte al paraíso de la salud y la vida.