China: Hong Kong, a prueba

Los conocidos excesos y salidas de tono de Trump no llegarán fácilmente al conflicto hongkonés

ENRIQUE VÁZQUEZ

Vuelven al agitado escenario urbano hongkonés las manifestaciones antigubernamentales? La posibilidad es muy alta y llega en un momento particularmente delicado para el régimen chino: el eventual encontronazo comercial -y, de hecho, político- con la Administración Trump, que parece haber encontrado una posibilidad de acosar y, eventualmente, debilitar a su verdadero adversario, la República Popular China.

Pekín se conformaría fácilmente si el asunto se redujera a una polémica comercial en el marco de la crisis abierta con la acusación de Washington de que el gobierno chino recurre a medios inmorales desde el punto de vista de la economía liberal para obtener ventajas en el gigantesco montante de su intercambio comercial, el mayor del mundo y en crecimiento continuo.

Aunque nadie, ni siquiera la Casa Blanca de Trump, se ha atrevido a dar a la crisis una dimensión abiertamente política y se respeta el mecanismo ofrecido por la antigua potencia colonial (Gran Bretaña) para la entrega de la soberanía local a China, la situación es ahora mucho más inmanejable por algo tan sencillo como esto: buena parte de la población hongkonesa se ha desinhibido por completo en el registro político y social y algunas manifestaciones han invocado abiertamente la petición de genuina democracia y, de facto, la independencia y la eventual creación de un Estado propio.

Los conocidos excesos y salidas de tono del presidente Trump no llegarán fácilmente al conflicto hongkonés, por la buena razón de que el mundo entero está persuadido de que el régimen chino aceptaría todos los sacrificios y pondría todo su poder al servicio de la situación, que fue hija del complicado, pero creativo y muy instrumental y cercano a la mentalidad de la gente del lugar, comercial, práctica y, por eso, de tonalidad liberal. No debe olvidarse nunca esta condición, de la que es hija el dato, tan relevante, de que el puerto de Hong Kong es uno de los cinco mayores del planeta y una fuente de ingresos y de empleo sin parangón.

Esto explica en gran parte el nuevo tono empleado por el gobierno chino al aludir a la deteriorada situación del orden público en la ciudad, que en los últimos días ha visto la aparición de gestos de violencia, incluidos destrozos en bienes públicos y una fuerte determinación de los manifestantes a la que algunos militantes pro-Pekín han reaccionado con las mismas armas. El incidente del Metro con armas blancas hace unos días impresionó vivamente.

La jefa del gobierno local, Carrie Lam, parece en peligro de ser relevada y con ella su gestión, basada en llamamientos a la calma y propia de su conocida moderación, podría dar paso a otra más severa. Tal cosa no ha ocurrido en el pasado porque si hay alguien sabedor de la importancia capital de Honkg Kong para la economía china es... el régimen chino.