Chicho Ibáñez Serrador

Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

Lo habitual es valorar la contribución de un profesional por sus trabajos y por su influencia dentro de su ámbito, pero no hay mayor triunfo para una creador que varias generaciones tengan un recuerdo de él. Así sucede con Chicho Ibáñez Serrador. Mi hermano era fan de 'Historias para no dormir', que causaban pesadillas nocturnas a mi hermana, y mi madre tenía una cita los viernes con 'Un dos tres', concurso en el que mi padre solía quedarse dormido en el sofá. Mi familia, como otros tantos espectadores que fantasearon con poseer un apartamento en Torrevieja, relaciona estas producciones con el genio con barba que no dejaba el puro ni delante de las cámaras. Sean series, programas de entretenimiento o noticias del telediario, para mucha gente la pantalla es, antes como ahora, lo que perfila su realidad, lo que comenta en el trabajo y de lo que habla con sus amistades. La televisión condiciona cómo amueblamos el salón, pero también nuestra cabeza. Hasta aquí puedo leer.