Carriles bici submarinos

Arturo Checa
ARTURO CHECAValencia

Corrió ayer un meme (compruebo y celebro que la RAE ya acepta la palabra; deberían declararlo pronto disciplina olímpica o incluso candidatura al Nobel, porque hay algunos que desbordan genialidad) que me hizo casi llorar de risa. En el mismo se ve a dos ciclistas surcando el fondo del mar, circulando por un carril bici habilitado a tal efecto en los dominios de Neptuno. La guasa surgió al hilo del nuevo cometido que ha adquirido el concejal Giuseppe Grezzi, hasta ahora azote de los conductores con la red de carriles bici extendida bajo su mandato y ungido ahora como nuevo concejal de Playas (y de Calidad Acústica y del Aire) por el alcalde Ribó. La disciplina más parece una penitencia que un premio, al menos atendiendo al 'via crucis' de mierda en las playas (literal) que viene golpeando nuestras costas con la sucesión de cierres por bacterias fecales. Pero lo cierto es que la acumulación de competencias no puede leerse más que como un espaldarazo a la labor del de Nápoles. A mí eso me da un poco de risa cada vez que al mediodía o por la mañana me asomo al túnel de la avenida del Cid y lo veo (siempre, sin excepción) con colas por los semáforos tras la eliminación de pasarelas. O cuando intento incorporarme a la avenida desde Rincón de Ademuz y mi coche queda bloqueado en el cruce por la mala regulación de semáforos. Seamos justos. Uso a menudo la bici, vengo con ella con frecuencia al trabajo y la uso para moverme por la ciudad. Me encanta que haya más carriles bicis. Disfruto del anillo ciclista... hasta que veo que en el viejo cauce hay cuatro carriles bici más en paralelo. Equilibrio, diálogo, coherencia, sentido común y saber escuchar siempre serán buenas competencias para viejos y nuevos mandatarios. En cualquier caso, como dicen en los lares artísticos, mucha mierda, 'signore' Grezzi.